Cuentos
que yo, solo, me cuento
Cuantos idiotas, porque en estos tiempos (como
en todos), en los que se valora por encima de todo el poder y
el dinero, la inteligencia es un cualidad rara que muchos pretender
poseer pero pocos se afanan en practicar. La mayoría de
los actos individuales y colectivos son ajenos a toda forma de
pensamiento inteligente, a la vista de los resultados, desde
luego. Uno, que es algo tonto (permítanme que me ponga
la venda antes que la herida) se entretiene escribiendo estos
cuentos, guiado por la estúpida idea de que partiendo
de la idiotez, quizá llegue a alcanzar las más
altas cotas de la estulticia.

Visión de rayos XX
A veces veo mujeres desnudas. No me pregunten
cómo lo hago, es algo que ocurre, simplemente. Estoy
hablando con una mujer y la veo desnuda, no de repente, más
bien poco a poco. Hablamos, entonces mi vista empieza a traspasar
la ropa, primero el jersey, la blusa o el vestido, luego la
ropa interior, después se me muestra la carne desnuda,
rosada, íntima. ¡Qué apuro!...
... Pero no crean que todo es diversión
y alegría para la vista. El tener poderes extraordinarios
conlleva también responsabilidades abrumadoras. Como
Clark Kent, asumo mis deberes con la humanidad, pero he de
mostrarme más discreto.
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