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el turista se llama accidentalmente...

Balance X

En la vida como en el sexo, se da y se recibe, es como un balance, al final cuadran las cuentas, aunque no siempre coincide lo que buscas con lo que encuentras. Esta tarde estoy muy contento, por fin Patricia ha accedido a visitarme en mi apartamento. Lo tengo todo preparado, música, bebidas, frutas, bombones… es que no estoy muy seguro de sus gustos, cierto que no es la primera cita, pero hasta ahora los encuentros han sido aquí te pillo aquí te mato, yo que me escapo de la oficina a medio día o al terminar la jornada y ella que hace un hueco en su agenda de trabajo, citas en la habitación de un hotel, a veces hasta en mi coche, yo conduciendo hacia el acantilado mientras ella posa su mano en mi rodilla, yo que le comento los valores en alza, ella atenta, mientras juega con la cremallera de mis pantalones, suben las tecnológicas, baja la deuda a medio y largo plazo, una de sus manos acariciando mi nuca, la otra abriéndose paso entre la tela y la carne, mejor aparco aquí y echo atrás el asiento, hay que aprovechar las oportunidades, ella con su mano dosificando la presión y las caricias, si yo te comprendo, tu trabajo es muy esclavo, pero ahora estás en la cresta de la ola, eh Patricia, tu profesión está en alza, yo también trabajo duro, sí jefe, si señor director, ¿qué te crees?, somos igualitos, siempre trabajando, siempre hacia arriba y Patricia ahora hacia abajo, directa el centro exacto del asunto, mientras se aparta el cabello con una mano, el sol derramándose en el horizonte o el chaparrón de media tarde lavando el paisaje, Patricia, pero ¿qué haces?, ella que no pierde el tiempo, porque el tiempo es oro, para mí también, chata, oro y diamantes, sus dedos deslizándose, su boca mmm, mientras acaricio su cabello y sus pestañas de doble rizo que me hacen cosquillas en la entrepierna y ya es imposible decir no, decir espera, decir, Oh, My God , porque siempre, cuando estoy en esto, me acuerdo del último curso de la carrera cuando estuve en Oxford y practique mucho el inglés y el francés también, pero de otra manera y por eso It´s incredible Patricia, tu si que sabes, no creas, que he conocido a muchas chicas, pero como tú… y ella que ya se arregla el carmín de los labios, apenas, porque es de esos que no se despintan, efecto volumen, me dijo la dependienta de la perfumería cuando la semana pasada le compre un regalito, una pasta, pero vale la pena, porque Patricia es… ¿cómo decirlo? es lo que andaba buscando, todo pasión y alegría para el body sí, Patri, no le gusta que le llame Patri, pero lo hago y ella me suelta un cachete, es que es genial y sí, Patricia, que ya me subo la cremallera y pongo el coche en marcha, que yo también tengo trabajo, a ver ¿cómo si no íbamos a disfrutar de estos ratitos?

Y esta tarde viene y estoy superanimado pensando en cómo será la cita, porque en el apartamento tengo de todo, muebles y nevera, ducha con presión regulable y toallas limpias y es que Patricia se lo merece todo, es lo más parecido a una modelo o a una estrella de cine moderno, a veces me pregunto qué habrá visto en mí, pero mi goce es tan grande que me olvido al momento y recuerdo cuando la vi por primera vez, apoyada en la barra del discobar y el pesado de mi compañero de oficina, pero déjalo, no ves que no tienes ninguna oportunidad y yo lanzado, con el segundo gintonic y ella bajo las luces de neón y las botellas de colores, como en una película, te lo juro y entonces voy y le hablo y casi me lo hago en el slip de marca, porque va y dice que sí y luego dice algo que no entiendo, por el ruido, pero da igual porque ella coge el bolso con una mano y a mi con la otra, que voy un poco ciego y nos perdemos por esas calles y allí mismo lo hacemos, en un portal, en la primera cita y hasta hoy, que llega superpuntual, siempre lo hace, para ella el tiempo es platino y esmeraldas, para mí también claro, llama al timbre, la abro, guauuu… trae un abrigo largo y botas de tacón, una microfalda de cuero y un top asimétrico, cuello alto por delante, sin una manga y escote por detrás, hasta donde la espalda se olvida de lo que fue, ¡cielos! cómo realza su figura, con esos dos faros que es como si brillaran en la oscuridad y son mi luz y mi guía, ah y sus ojos también son preciosos y entonces me da un beso tan caliente que se me nublan los cristales de las gafas, mientras los limpio con el pañuelo ella me mete la lengua en la oreja, ayyy, me aparto para que pase, pero se restriega bien a gusto mientras ríe, ya veo que te alegras de verme, o ¿es que llevas el teléfono en el bolsillo? ja, ja, ¡es la monda! cierro la puerta y Patricia se quita el abrigo y acepta un refresco, como mucho, no le gusta beber porque luego conduce y además no le gusta beber y punto y me empuja hasta el sofá, pero Patricia, que te he preparado un piscolabis, pero ella es que va a lo que va, ¡qué chica! me quita el cinturón, ella se quita la falda, yo me hago un lío con los cordones de los zapatos y ella aprovecha para empujarme hasta que me siento y ella se arrodilla, Patricia, no, pero ya es tarde porque ella es así y su boca y sus manos y después de un rato se separa y se quita el tanga azul topacio con adorno de lentejuelas, ¡qué lujo! y ahora se sienta en mis rodillas y como el mástil de la bandera está en posición de firmes, despega el Apolo de Cabo Cañaveral y penetra en la estratosfera, jopé, It´s wonderful Patricia, ñaca, ñaca, ñaca, You make me crazy, baby y Patricia que se recompone, se ajusta la faldita y se pone el abrigo y yo uf, apenas tengo fuerzas para alargar la mano y coger un paquetito de encima de la mesa, al lado de los bombones de praliné que no ha probado, se lo ofrezco y ella lo coge, lo abre y echa un vistazo, pero no dice nada, ¡es un encanto! enciendo un cigarrillo y le digo que ella vale eso y más y Patricia me hace un morrito y me dice, a propósito, como todo sube y la inflación acumulada y subyacente y bla, bla, bla y todas esas cosas que me explicas tan bien que hasta que me parece que las entiendo, pues eso amor, me dice con su mejor sonrisa, que a partir de la próxima semana, serán treinta euros por una mamada y sesenta por un servicio completo, cariño.


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