Queremos
tanto a Espido
Entonces
yo no lo sabía, pero… El fin de semana del
15 al 17 de octubre de 2004, algunos de nosotros asistimos
al Taller de Literatura que Espido Freire dirigió en
una ciudad del norte de España. Cuando me apunté,
pensaba modestamente que sabía escribir (falsa modestia).
Espido me demostró bien pronto lo equivocado que
estaba. En un principio pensé odiarla, pero luego
me di cuenta que la culpa era sólo mía. Como
en el pecado está la penitencia, decidí redimirme
por el trabajo, atender a las explicaciones y realizar
todas las tareas que me fueran encomendadas. Fue bastante
fácil, pues Espido es una profesora extraordinaria.
Con palabras inteligentes y autoridad persuasiva, nos descubrió que
la literatura es algo más que un desahogo para almas
agobiadas por tragedias de folletín y que escribir
es divertido aunque no muy rentable. Gracias por la lección.
Espido consiguió no
sólo que aprendiéramos
y desaprendiéramos, tareas ambas muy útiles,
además despertó en nosotros el deseo de
compartir ideas y experiencias. A la vista de los resultados,
el
taller ha sido un éxito. Ahora la tarea es nuestra
y a ella nos aplicamos. Hemos decidido, además
de apuntarnos a su próximo taller, crear un grupo,
núcleo, club… aún es pronto para
definir su naturaleza y actividades, pero algunas fechas,
lugares
y consignas ya se han intercambiado, pocas palabras han
bastado para tejer un acuerdo ante la literatura. Más
pronto que tarde se han de conocer los resultados, también
los enanos empezaron pequeños.
Hay muchos escritores
y escritoras, algunos insufribles como literatos, otros
insoportables como personas. Espido,
además de una escritora íntima y profunda,
es una profesora excepcional y una persona generosa.
Algunos pensarán que soy un pagado por la editorial,
un adulador… se equivocan. En contra de lo que
se piensa, las villanías han de hacerse a cara
descubierta, en cambio las buenas y justas acciones requieren
del anonimato.
Si alguien duda, puedo exhibir mi correspondiente Diploma
de Aprovechamiento al Taller, hay además cómplices
que pueden corroborar los hechos. El grupo, el núcleo,
el club … Queremos tanto a Espido. |