CAPITULO 31El primero en regresar fue Alfredo Martínez. Las copias de los periódicos eran muchas y abundantes, todas coincidentes se referían a un alzamiento armado en el estado de Chiapas, en el pequeño poblado de Santa Rosa de Las Adjuntas, en el municipio de Altamirano: veinte individuos fuertemente armados habían tratado de sorprender a una partida militar comandada por el Teniente de Infantería Rómulo Zanate Ortega quien, enfrentándolos valientemente, les había dado muerte a las afueras del pueblo. Entre la información recabada se contaba con algunas fotografías de los individuos tendidos en el suelo empuñando armas largas y machetes. Televisa le había facilitado copia del reporte noticioso de su corresponsal Baldomero Cervantes Orcacitas y que mostraba prácticamente lo mismo que las fotografías así como una entrevista con el Teniente. Las noticias periodísticas también informaban que la agencia del Ministerio Público había declarado y dado fe de los acontecimientos que incluían, además, la notificación del abandono del poblado por parte de unos doscientos indígenas entre hombres, mujeres y niños cómplices, probablemente, de los alzados.
En la PGR, en efecto, se encontró como información complementaria un escueto expediente que contenía un parte médico militar firmado por Cresencio Benavides Ortega que era, nada menos, que el médico nombrado en lugar del Teniente Coronel Atanacio Juárez.
El Sami no había logrado prácticamente nada, todos los policías habían sido substituidos y al presidente municipal, Hermenegildo Gallegos López, lo encontró borracho como una cuba en el congal del lugar, el de la Guajirita. Le dijo un millón de pendejas. Que si era muy macho, que él les había avisado oportunamente a los soldados, etc., etc.
De los lugareños sólo obtuvo caras hoscas y medrosas, de nada valieron las cervezas ni el dinerito. Nadie sabía nada.
Ancelmo Payán, no sin dificultades, consiguió, tras dar muchas vueltas, copia de todos los expedientes. Demasiado conciso, demasiado concreto. Por qué se había cerrado el caso tan rápido ?
Para el Negro las cosas tampoco fueron fáciles. Aparentemente las actas de defunción se habían extraviado en el registro civil; después de mil problemas dio con un viejito, el administrador del Panteón Municipal, que le proporcionó la preciada información y le mostró el lugar en donde se habían enterrado los cuerpos.Con estos datos el Juez no tuvo más remedio que girar la orden de exhumación.
Las oficinas de la PGR se transformaron de un día para otro. Apolinar logró el traslado de sus antiguos colaboradores, Federíco Robles y el Doctor Rogelio Gámez.
Conforme avanzó la investigación resultaron cada vez más coincidencias con el parte médico de extinto doctor Juárez: el ajusticiamiento de aquellos pobres indios era un hecho incalificable pero también el motivo del crimen de Querétaro.
Algo preocupaba a Ledezma, por qué cada vez que entraba a la oficina no dejaba de ver la fotografía del arrogante teniente Rómulo Zanate ? Era claro que era un asesino pero no era esa la respuesta.
Además de todo lo averiguado Apolinar se había entrevistado con un legendario personaje, Juan Antonio Martens Lastra. Desde la entrada a aquella hacienda se quedó impresionado por su opulencia y riqueza: el camino pavimentado que conducía al casco principal constituía un vergel de hermosas flores y enredaderas, postes a ambos lados con faroles, jardincitos con bancas de fierro forjado, fuentes y esculturas y al fondo, una inmensa casona de estilo alemán de los cuarenta con altos y sobrios ventanales de cristal emplomado gris y frío.
Al apearse del negro automóvil le salió un mayordomo con altas botas y gorro militar que sostenía firmemente las trailas de dos fieros y enormes Doberman.
- Qué busca aquí? Esto es propiedad privada.
Sacando la dorada chapa del bolsillo de la chaqueta contestó.
- Busco a Don Pablo Martens, investigación oficial.
- Permítame, ahora le aviso.
Si el exterior le asombró el interior le dejó anonadado. Nunca vio nada semejante: muebles antiguos de clásico corte sajón, panoplias con antiguas y escogidas armas, cuadros, tapices, tapetes, todo de un lujo extremo.
Fue conducido a un despacho que contenía una impresionante colección de trofeos de caza, pieles de todas clases en el piso y muchísimas fotografías, algunas de ellas de la guerra franco prusiana.
No esperó mucho. La burda y grosera presencia de Don Pablo le pareció chocante.
- Se puede saber que chingado asunto le trae por aquí?
Con una fría y calculadora mirada midió al hombre. -Este hijo de puta y el Tigre podrían ser hermanitos, el único problema es que no se parecen-. A pesar de todo no se dejó amilanar por la recia presencia del teutón.
- Es usted el propietario de una hacienda llamada Las Adjuntas?
- Sí, qué mierda con ello?
- Se está investigando con relación al alzamiento indígena de Santa Rosa de Las Adjuntas, en el 91, a unos cinco kilómetros de la misma.
- Y qué chingados con eso, tengo entendido que el caso se cerró, o no?
- En efecto, pero la Secretaría de Gobernación, para ser más específico la Subsecretaria B de Asuntos Especiales, me ha girado instrucciones precisas de investigar a fondo. Se han tenido noticias de posibles alzamientos en el noreste de Chiapas, vea usted.
Extendió Apolinar el oficio que había obtenido del licenciado Alfredo Laresgoiti, al que le había contado una complicada historia sin saber, ni siquiera remotamente, lo cerca que estaba de ser cierta.
- Caramba, caramba esto parece serio.
- Ha tenido usted conocimiento de algo?
- No, desde entonces todo ha caminado en absoluta paz. Para mí fue algo desastroso. Por lo menos unos cincuenta cabrones trabajaban para mí como jornaleros y las tierras que mal trabajaban los demás las abandonaron, son muy productivas. Imagínese, son de tal calidad que me he atrevido a pedir su incautación e integrarlas a la hacienda; incluso el trámite está tan adelantado que he contratado jornaleros para preparar los nuevos cafetales. Es necesario impulsar a nuestro pueblo y crear más fuentes de trabajo, no le parece? Todo lo que sucede es que los pinches indios no sirven para nada, es necesaria la gente nueva, con cojones.
Salió Ledesma Orduña con una respuesta en la mano y una preocupación en la mente. Sería posible lo que se imaginaba, tendría razón el Mochilita al contarle las barbaridades que se cometían con el pueblo indígena?
Tan pronto se formó el expediente mandó Ledesma un amplio informe a la Procuraduría General de la República: en respuesta recibió un lacónico y preciso fax.
"Esta Procuraduría ha turnado su expediente al Sr. Presidente. Rogamos a la Delegación a su cargo proceder a terminar la averiguación previa a fin de que sea turnada al Juez competente. Sobra decir que es indispensable su discreción para con los medios".
En efecto, para Hermenegildo y para Don Pablo el final de fiesta fue inolvidable. Los humos del alcohol huyeron asustados al mismo tiempo que la suripanta que tenía sobre las piernas el primero, rodaba por los suelos.
- Qué dices ojete, qué clase de pendeja broma es esa?
- No, que broma ni que broma. Hasta acá se oyen las sirenas de las ambulancias, esas las del hospitalito de los soldados.
Cuando el Tigre descendió del aparato aquello era un desmadre: los heridos gemían por todos lados, la unidad móvil de la T.V. iluminaba siniestramente la escena con el reflector de cámara, ninguno sabía que hacer; el avión, uno de los Hummers y el camión de la tropa ardían en llamas. - Dónde carajos estaba el otro Hummer?-
Profirió Balam se hizo cargo. Con atronadora voz giró órdenes.
- Sargento Paredes, reúna a sus hombres, que se cierren la bragueta y dejen de miar como maricas; no toquen a uno solo de los muertitos y coloquen a los heridos donde puedan ser recogidos y atendidos.
- Sí, mi General.
Los tres heridos más graves fueron subidos al helicóptero y transportados junto con el Gobernador al hospital de la séptima zona militar, en la capital del estado.
La entrevista televisiva no se dejó esperar. A pesar de estar herido de bala en una mano Cervantes Orcacitas cumplía cabalmente su trabajo, las escenas captadas fueron espectaculares y al día siguiente, a pesar de ser domingo, todo México se enteró de los acontecimientos.
- Mi General, ante la gravedad de los hechos, considera Usted que esto es obra de las fuerzas obscuras de alguna guerrilla, como el enfrentamiento ocurrido el 91?
- No, esto es obra clara del narcotráfico, de alguna manera se dieron cuenta del operativo y nos estaban esperando.
- Cómo explica que los muertos por parte del narcotráfico sean solamente tres y precisamente el piloto y los dos que recibían la mercancía? Además, el piloto estaba armado con una pistolita y de los otros dos sólo uno estaba armado, no le parece extraño?
- La verdad no. De noche todos los gatos son pardos y nuestros efectivos en forma por demás inteligente y disciplinada no abrieron fuego indiscriminado por no herir a sus compañeros.
- Qué medidas se tomarán?
- Primero que nada trasladar a los heridos para su pronta atención, después efectuar las redadas terrestre y aereas para tratar de dar con los culpables; desafortunadamente por ser domingo y después del feriado del veinte de noviembre la mayor parte de nuestros efectivos están con licencia.
Apolinar Ledesma, inevitablemente recordó y asoció la emergencia dominical de Querétaro y ésta cuando se desayunaba, precisamente con Luis, en los portales de San Cristóbal de las Casas y recibió instrucciones directas de México por el celular, a fin de investigar el hecho.
Con la eficacia característica de su equipo pronto logró recabar todos los datos: los soldados habían sido muertos o heridos por armas largas automáticas con el tipo, calibre y municiones a las usadas por ejército americano, no había duda; excepto una con la que, uno de los soldados había sido muerto por la espalda, el proyectil encontrado correspondía a la pistola Beretta encontrada en las manos de uno de los presuntos narcotraficantes.
El avezado investigador no dejó de certificar su corazonada; en efecto, el arma era la misma empleada en los crímenes de Querétaro.
Otra importante conexión salió a la luz: los hombres que acudían a recoger la droga eran los mismos de las fotografías tomadas por el corredor en la pista.
Nuevamente la fotografía de Zanate le molestó. - Sería posible?-
Tan pronto pudo consiguió una entrevista con el teniente herido y la sorpresa estuvo a punto de traicionarlo, Rómulo Zanate Ortega era el ejecutor de la familia Juárez Sabines.
Estaba a punto de cerrar la investigación y presentar el informe a México, antes de proceder al arresto de los criminales, cuando le entregaron el sobre. Como complemento de las investigaciones del ataque a la partida militar había solicitado a la Comisión Nacional de Combate a las Drogas una fotografía infrarroja de alta definición de la zona del ataque. Entusiasmado por el otro caso dejó a un lado la redacción del informe y empezó a analizar la fotografía. En un principio no notó nada irregular, de hecho no esperaba encontrar algo, buscaba armas escondidas, droga o algo que le sirviera como pista.
De pronto su vista topo con algo, la mancha de dimensiones regulares tenía unos tres metros de ancho por unos treinta de largo, qué era eso?
Cuidadosamente trasladó el cuadrángulo a una fotografía aérea normal; nada, sólo vegetación y arbustos comunes a un lado de la pista.
- Rajuelas, sabes operar maquinaria de construcción?
- Uy, hasta con los ojos vendados, Aguilita.
- Bueno ve con El Sami, El Broncas y El Negro y alquilen una retroexcavadora de esas que les dicen mano de chango, la más grande que encuentren; se buscan un camión que tu mismo manejes y nos vemos tan pronto como puedan en Las Adjuntas, entendido?
Tan pronto como salió Alfredo mandó llamar a Federíco Robles y a Rogelio Gámez, les pidió que preparan su equipo de campo y juntos salieron a toda prisa a Las Adjuntas.
El trabajo comenzó de madrugada; la hacienda que se encontraba confiscada para las investigaciones estaba sola a excepción de dos veladores y un caporal, los cuales fueron recluidos en una pequeña casucha a la entrada de alambrada, quedándose vigilando la entrada El Negro con instrucciones precisas de no dejar pasar a nadie y con el radio Motorola a la mano, por si las moscas.
El Broncas montó guardia a la entrada de la pista.
La habilidad del Rajuelas en la maquina fue evidente. Aun no eran las siete cuando surgió el primer cuerpo, era de una mujer, se veían aún las ataduras en pies y manos en el descarnado esqueleto. Uno a uno fueron saliendo. El investigador y el médico trabajaban afanosamente, localizaron gran cantidad de proyectiles, midieron los huesos, identificaron los sexos, en total doscientos entre hombres, mujeres y niños; junto con ellos aparecieron las modestas pertenencias: los machetes, los sombreros y hasta cruces y estampitas, los vestigios de un pueblo entero.
Tomaron cientos de fotografías, sin descanso, sin hablar siquiera. Una que otra lágrima se mezclaba con el sudor del rostro. Lo incalificable, lo increíble. Imaginaron el sufrimiento, la desesperación, el llanto casi animal.
Terminaba el día. Los sepultaron de nuevo y ya entrada la noche cubrieron el lugar de escombro producto de los zanjones que servirían para inutilizar la pista, de esa forma nadie, ni los veladores y el caporal, sospecharían del descubrimiento.
El día los encontraría todavía despiertos, cansados física y moralmente, con la angustia de aquellos huesos sobre sus propios huesos.
El informe fue completado aquel mismo día. Insomnes por segunda vez no escatimaron esfuerzo, nada faltó, nada se olvidó.
Otra vez reunidos Apolinar Ledesma les extendió el Fax que, con el membrete de La Presidencia claramente impreso, decía:
"Me permito agradecer personalmente la completísima investigación desarrollada por usted y su equipo de colaboradores. Es digno del mayor encomio el esfuerzo realizado para investigar el caso hasta sus últimas consecuencias.
Se ha meditado el alcance de tan horrendo y fratricida crimen que empañará por siempre el honor de nuestra patria.
Desde ahora pondré mi empeño por limpiar el herrumbre de la corrupción. Los elementos traidores de nuestro glorioso ejército serán perseguidos y eliminados, pero siempre apegados a la aplicación de la Justicia por los sagrados tribunales de la República.
Sin embargo, es mi deber pedir a ustedes un último esfuerzo. Deberán callar en aras de nuestra nación. El momento social y político que vivimos requiere de heroísmo, pero tambien del silencio, a fín de no trastocar el orden establecido; de hacerlo en otra forma el conocimiento de los hechos podrá caer en manos del oscurantismo político de la oposición, quebrantando el orden jurídico de unas elecciones democráticas.
Por primera vez se está dando el paso hacia la transición. Nadie duda que serán hombres como ustedes, incorruptibles, los que dieron el primer paso hacia una patria más libre y soberana."
Les saluda con afecto:
El Presidente de la República
Sufragio Efectivo no Reelección
Todos quedaron en silencio. Extendió Apolinar hojas a cada uno con excepción de Samuel Buenfil Márquez, a quien le dijo.
- Tu te quedas a velar las armas para cuando se ofrezca.
Las hojas fueron firmadas. Todas confirmaban lo mismo: su renuncia incondicional por motivos de salud.
Abrió la caja fuerte, tomó la Beretta cuidadosamente etiquetada y guardada en una bolsa de plástico. Saliendo de su despacho dijo algo que nadie entendió.
- Ahi te voy Mochilita, tenías razón.
CAPITULO 32
A su regreso Juan se encontró con la noticia del problema de las Adjuntas. A pesar de haberlo esperado, nunca supuso la difusión que se le daría; su sistema de vigilancia también rindió frutos, la modificación hecha al equipo de Ramona le proporcionó datos invaluables, supo de las operaciones y los vuelos que efectuarían, lo que, como se había previsto, desviaría por completo la atención de los militares y la policía. Sin embargo, también obstruyó sus planes: el lunes que trató de hacer una nueva cita con Ramona apenas obtuvo una displicente y fría respuesta.- Mira Juanito tengo muchísimo trabajo, por qué no me hablas el viernes?
Para colmo de males Rosita apareció de nuevo despampanante, ahora con un generoso escote que le mostró a Álvarez unos desconocidos, blancos y rotundos senos.
- Ahora sí no se escapa de mi sorpresa Licenciado. Le esperamos a la hora de la comida.
No hubo más remedio, la hora se llegó. El comedor de la casona parecía arreglado para una fiesta, toda la oficina en pleno con la visita, además, del Lic. Rogelio Gazca; un pequeño estéreo estratégicamente colocado sonaba suavemente tocando música ligera muy del gusto de Juan; el encargado de poner los CD había sido Benito que ostentaba una amplia y socarrona sonrisa, la mesa lucía con galas inusitadas: una vajilla de fina porcelana, elegantes cubiertos, unas bonitas copas y hasta botellas de vino blanco.
De pronto aparecieron en solemne procesión Chonita y Rosita con dos humeantes cazuelas de barro, la comida fue servida ante el alboroto y la expectación de todos.
Se sentó Rosita a un lado de Juan, lo más cerquita que pudo.
La comida transcurrió alegremente, todos platicaron de todo y de nada sin dejar por supuesto de referirse los acontecimientos de Las Adjuntas. Antes de servir el postre y el café Rosita se lanzó a las armas.
- Todo esto te lo preparé con mucho cariño Juan, la sopa de médula es receta de mi mamá y los chilitos en nogada son herencia de familia, los aprendí a hacer desde muy chiquita con mi abuela.
Lo anterior Rosa lo dijo con voz fuerte de forma tal que lo oyeran todos.
- Tiene usted mucha suerte de tener una secretaria con tantos y tan buenos atributos, Don Juan - contestó el Notario.
- Sobre todo grandes y buenos, por qué no nos los había dejado ver antes? - dijo Benito refiriéndose no precisamente a la comida, cuando Rosita puesta de pie se agachaba provocativamente a servir el café.
A Juan se le puso como amapola la lustrosa y redonda calva.
- En verdad que me has dado una sorpresa, todo ha estado riquísimo. Pero a qué se debe?
- Cómo!, no te acordaste que el miércoles pasado cumplió tres años la empresa?
- Caramba, es cierto, lo había olvidado por completo.
Se sentó de nuevo Rosita y al mismo tiempo que saboreaba una galletita le dijo muy cerca y por lo bajo.
- Espero que no te moleste el que te tutee, no crees que es tiempo de que nos conozcamos mejor?
Caramba. La muchachita resultaba de armas tomar. Durito no supo que contestar y sólo la afortunada pero mal intencionada intervención de Benito lo salvo; el estéreo empezó a tocar la melodía... Ramona, ta rarara, rara, ra... Ramona ...
Todas las tardes las dedicó diligentemente a arreglar la casita, compró unos sólidos muebles de tipo colonial: una cabecera matrimonial, un mullido colchón, dos buroes, un elegante mueble cajonero, dos lunas con marco dorado, una salita y hasta un pequeño comedor, alfombras tejidas, unos floreros de barro negro con coloridas flores artificiales, lámparas y hasta un coqueto reloj de buró.
El miércoles recibió Juan un sobre con membrete de la Cámara de Diputados, entregado en propia mano por un mensajero de ESTAFETA. Contenía toda la papelería legal para el pedido de madera, con un oficio para la Policía de Caminos, de inmediato llamó a Benito al que le encargó el trato con un nuevo cliente en Campeche.
- Mira Benito es necesario que entregues este paquete de documentos a un nuevo cliente, Don Juan Ordorica Cano, en el aserradero "La Chiquita"; es un poco complicado así que vete en tu vocho. Es necesario que lo entregues el viernes por la mañana.
El destino le complicaba las cosas al peloncito. El viernes era un día crucial: tenía que confirmar la salida del barco, tenía que confirmar con los gringos de Puerto Bravo su llegada, avisar a Ordorica y confirmar con Marcos, además debería estar vigilante toda la noche.
- Juan, me invitarías al cine esta noche?
- Caramba Rosita, podría ser otro día?
- Bueno, pero por lo menos a tomar un helado sí me invita?
- Sí..., que sea a las seis.
- Discúlpame parece que está entrando una llamada...
El cambio de voz y el aviso de que era Ramona la que hablaba fueron motivos suficientes para imaginar el entripado de la muchacha.
- Que tal Juan, cómo has estado? Discúlpame por no hablar hasta ahora pero me han traído como trompo chillador. El caso de Las Adjuntas se volvió de prioridad nacional además de que el Tigre anda de lo mismo y con todo mundo se ha enojado.
- No te preocupes Ramona, ya nos hablaremos otro día. Que tal si el miércoles me toca a mi preparar la cena?
- No, la verdad es que tengo muchas ganas de vernos, aunque sea para cenar en los portales, las ocho y media es buena hora?
Las cosas se ponían de a peso. Le había dicho a Rosita que a las seis para darse tiempo, pasando las siete, para hablar con Ordorica y después mandar el comunicado a Marquitos. Más preocupado se quedó al darse cuenta que Rosita colgaba la bocina suave y rápidamente.
No salió ni para comer. Rosita adivinándole el pensamiento le llevó una torta calentita y un refresco de cola.
A las tres en punto recibió el fax.
"El embarque del equipo de cómputo está listo. Andrew hizo el depósito como te informé y del proveedor no hubo nigún retraso. Las cinco unidades están listas. Ahora mismo salgo yo con ellas.
Saludos
Luis."
Pasó apresurado a su guarida, enlazó la computadora al internet, estableció contacto con la hoja web adecuada apareciendo la imagen del satélite; lo que vió no fue nada tranquilizador: clara y nítida se veía la mancha circular que avanzaba directa y amenazadora hacia la península, los datos mostrados indicaban el rumbo y velocidad del meteoro que tocaría las costas yucatecas al filo de las cinco de la mañana con vientos huracanados de hasta 120 Kms. por hora.
Encendió su potente radio transmisor de aficionado, a sabiendas de que seguramente sería rastreado por la mismísima Secretaría de Gobernación. Hacía meses que su sofisticado equipo detectó el rastreo.
Uno a otro se sucedieron los comunicados, localizó a varios amigos y las charlas fueron de todos tipos y colores. Cuidadosamente disfrazó su objetivo.
- Aquí Juan para los caribes, me escuchan?, cambio.
La frase repetida una y otra vez en inglés no obtenía respuesta. Álvarez comenzaba a desesperar por fin, apenas audible por la estática, escuchó:
- Adelante, Jony, adelante, aquí Vicent te escucho, cambio.
- Saludos, Vincent, saludos, hablo para confirmar partida de pesca, cambio.
- Imposible amigo, imposible, el tiempo está terrible, apenas te escucho, cambio.
- Será necesario un esfuerzo Vincent, la llegada de Luigi está confirmada, él y su novia corren peligro, cambio.
- Enterado Jony, enterado; haremos un esfuerzo para su recibimiento, no es buen momento para su luna de miel pero estaremos preparados, cambio y fuera.
- QRX Vincent, cambio y fuera.
Juan continuó con sus comunicados, la mayoría de ellos como aviso del mal tiempo en la zona, a fin de hacer pasar por desapercibido el que importaba.
Hizo uso del teléfono y aún cuando la comunicación no era muy buena logró enlazarse con La Chiquita. Lo podría haber hecho mejor por el radio pero las precauciones no estaban de más; era muy posible que el teléfono también estuviese intervenido pero era muy difícil que el asunto a tratar con su tocayo Juan se relacionara.
- Que tal tocayo, como estás?
- Bien, bastante bien. Esta mañana recibí los papeles que me mandaste, el muchacho que los trajo se llevó una chinga que no te imaginas, está lloviendo a cántaros y los caminos están terribles. El pedido que me pediste a nombre del Lic. Chom está preparado y listo.
- Sí, para eso precisamente te hablaba, me rogó encarecidamente se lo tuvieras listo y entregado para el próximo martes.
- Se hará lo imposible hermano.
- Por cierto, el pago te lo harán en las oficinas de la Delegación de Turismo en Campeche; en cuanto recibas el pago te agradecería me mandaras el pago que me debes del equipo, será posible?
- Claro Juan, claro.
- Bueno salúdame a tu hermano y que todo vaya bien. Hasta luego.
- Hasta luego.
Nuevamente tuvo que abrir Juan los ojos como plato, Rosita se había cambiado, poniéndose una minúscula blusita, evidentemente sin sostén, con unos pantalones ajustados, tremendamente pegados. Notó entonces un pequeño cambio de actitud, con una voz ligeramente temblorosa se dirigió a él diciéndole.
- Cuando gustes Juan, me gustaría disfrutar el helado que me prometiste y la verdad es que tengo algo que hacer más tarde.
El momento fue en realidad agradable, menos tenso de lo que esperaba. La muchacha platicó con él amenamente mientras, coqueta, lamía el helado que con la cucharita arrancaba al enorme y elaborado plato de nieve. Juan mientras tanto disfrutó de la pipa y un café como si nada.
Por fin y justo a tiempo para poder cambiarse de ropa y disponer todo en su casa se despidió Juan, recibiendo un suave y cariñoso beso en la mejilla de parte de Rosita. Caramba que se pensaba!. El no podía sentirla o apreciarla más que como a una hija.
Como el lugar no quedaba lejos se dirigió a pie a los portales. Al llegar se encontró con la agradable sorpresa de que Ramona ya lo esperaba luciendo un bonito vestido blanco con bordados típicamente chiapanecos de los elaborados a mano en Chiapa de Corzo; el vestido no era de por sí provocativo pero dejaba al desnudo sus bien formados hombros y los escotes mostraban el de atrás una espalda bella y el de el frente el principio de sus pechos; adornaba la obscura trenza con un solo listón carmesí entrelazado. Levantó la cabeza y le ofreció los labios para darle un ligero beso de bienvenida.
- Es una agradable noche, no te parece?
- Sí, sobretodo estando contigo.
El lugar era el mismo lugar estrecho y bullicioso donde pocos días antes coincidiera con Zanate, Martens y el Diputado pero que se transformaba de noche; era en realidad un lugar tranquilo y pueblerino, donde se reunían los viejos jugadores de dominó y se podía disfrutar de una cena típica.
A Juan, para su suerte o su desdicha, se le frustraron los planes desde el principio.
- La verdad es que no me aguanté las ganas de verte. He pasado una semana que no te imaginas. El General no ha dejado de fastidiarnos a todos, primero me ha recriminado el que se presentaran los medios de información, orden que recibí del propio Zanate y que el mismo autorizó, por otra parte se pone más verde que nunca con ese machismo grosero y reprimido que tiene; a los demás los ha tratado de igual o peor manera.
- Bueno, ¿y no tienes forma de evitarlo y solicitar un cambio o de plano de no hacerle caso?
- No, en las fuerzas armadas eso es imposible, aun cuando existe cada vez más corrupción el orden y la disciplina son férreas y lo que es peor, por ser mujer se me sujeta más a prueba.
- Bueno tómalo con calma y haz de tripas corazón. Por lo pronto que tal si cenamos y después te tengo una gran sorpresa: acondicioné la casa para pasarla bien tu y yo sólitos, que tal un buen mezcalito, luz tenue y acogedora y música suave.
- Ja, ja, Juan, tú sí que te me has puesto romántico; la verdad que me dan ganas de aceptarlo, pero no crees que vas de prisa? apenas nos conocemos.
- Mira ya estamos grandecitos y la mera verdad es que no te imaginas cuanto me gustas.
- Todo eso está perfecto, pero dame tiempo; ustedes los hombres siempre están dispuestos, nosotros no tanto, además esta noche y por lo menos por un mes, las cosas estarán difíciles. Hoy mismo a las diez tenemos una reunión especial de prensa.
A Juan se le cayeron los calzones, no sólo por lo que le dijo Ramona sino porque justo en ese momento entraba al lugar Rosita muy acompañada del brazo de Apolinar Ledezma.
- Buenas noches Juan, qué sorpresa el encontrarte tan bien acompañado.
Notó de pronto las miradas cruzadas, las armas listas para disparar.
Tan pronto regresó a su casa se encerró de nuevo en el taller secreto. Conectó nuevamente su computadora al internet y mandó un sencillo lacónico mensaje.
"El Quijote
Capítulo LIII
- Ah, señor gobernador! - dijo otro-. Qué relente es ése? ármese vuesa merced, que aquí le traemos armas ofensivas y defensivas, y salga a esa plaza, y sea nuestro guía y nuestro capitán, pues de derecho le toca serlo, siendo nuestro gobernador.
Durito"
La respuesta no se hizo esperar mucho.
"- Ármenme norabuena.
Marcos".
- Carajos, qué noche tan jodida y cabrona nos ha tocado! Si será suerte la del pinche pelón que nos gobierna.
- No se preocupe patrón, de lejos se ve que es usted buen marinero.
Manejaba Luis con destreza el gobernalle. La noche era obscurísima y de no ser por la maravillosa y verde pantallita de la computadora hubieran estado solos a su suerte. La decisión de penetrar directamente por el estrecho, rumbo a Puerto Bravo, era en extremo peligrosa a pesar de conocer la costa como la palma de su mano; su mano recia acostumbrada a controlar un viejo queche propiedad de la familia, el cual había sido transportado directamente desde Europa para su abuelo a fines del siglo pasado, no dudó un instante: el rumor de las olas al chocar con el arrecife de coral de los cayos y la blanquecina espuma que se producía le hicieron dar un golpe de timón hacia estribor. Lenta, pero seguramente, la embarcación obedeció la orden enfilándose no sin dificultades hacia el puerto.
Desde ese momento no supo más, agotado durmió todo el trayecto. Los pesados camiones fueron cargados con dificultad y mientras el barco buscaba desesperadamente refugio en el puerto de Chetumal los vehículos recorrían el difícil camino previsto.
Llegaron al anochecer del domingo. El temporal azotaba con toda su fuerza y los caminos se pusieron intransitables; cargaron a toda prisa, tomando una apremiante y aventurada decisión, cambiar la ruta, tendrían que transitar lo más posible sobre carretera pavimentada. La red de vigilancia informó por el radio que las pangas sobre los ríos estaban fuera de servicio, sería demasiado riesgoso por no decir imposible, el transitar.
La ruta sería: Dzitbalché - Xpujil - Ecárcega - Salsipuedes - Catazaja - Palenque - Bonampak. El primer tramo de 112 Kms. y el último de 136 Kms. estaban en pésimas condiciones, los restantes 493 Kms. eran de camino pavimentado.
- Tómese dos caballitos de buen mezcal, Comandante.
Apuró los tragos Luis y se subió al primero de los dos camiones que manejaba Roberto Uzcanga, un viejo pero robusto chofer del aserradero.
- Despierte Luisito, despierte, una patrulla de la federal de caminos.
Recién entrada la noche el fuerte ulular de la sirena y las luces rojas y azules de la patrulla acabaron de despertar a Ordorica.
- El chofer de la unidad haga el favor de orillarse, haga el favor de orillarse.
Obedeció el chofer y como si fuera un grueso gusano se detuvieron las cinco unidades una detrás de otra.
- Me lleva la chingada!, no te bajes Uzcanga, déjame a mi todo.
Sacó Luis una tableta de presión con los papeles de resguardo y embarque debidamente protegidos por plástico, el agua caía torrencialmente dejando apenas oír al joven oficial que con la pistola en una mano y la lámpara en la otra les gritó.
- Desciendan y muéstrenme sus papeles.
Obedecieron los dos hombres. De pronto apareció el segundo oficial con cara de muy pocos amigos, que empuñaba una escopeta de repetición recortada y su linterna.
- A ver los papeles -dijo el más joven, mientras el otro empujaba a Uzcanga para revisar la carga.
Se acercó Luis a las luces encendidas del camión y apoyando la pierna izquierda se cercioró que le quedara cómoda de sacar la pistola oculta bajo el pantalón en la cartuchera asegurada a sus botas; casi en idéntica posición los observaba Andrés desde el camión de atrás a no más de cinco metros de distancia.
Mostró entonces Luis los papeles mientras Roberto desprendía una esquina de la Lona.
- Que transporta, amigo?
- Tablones de madera.
- Con una chingada, por qué no me lo dijo desde un principio? Oye carnal es carga federal, déjalos, vámonos. Adelante, amigos, sólo hace falta la mochada para las chelas, no creen?
Extendió Luis dos billetes nuevecitos de a cien hechos rollito.
- Gracias oficial, buenas noches.
- En verdad Luisito ustedes si que tienen los cojones requete bien puestos.
CAPITULO 33
Un viento agudo y calador recorría buscón las calles de la colonial ciudad, únicamente perros flacos y uno que otro transeúnte se atrevían a salir; la mortecina y grisácea luz de atardecer parecía decir adiós no solo al día sino también al año. Quien conoce San Cristóbal de las Casas no puede negar que se siente cómo se le viene a uno el tiempo encima; es como si le dejaran a uno caer de pronto esas enormes piedras o los balcones se desmoronaran y uno se desprende de la acera buscando refugio en el arroyo.
Aquella tarde casi de noche caminaba Durito rumbo a casa. Cubierta la cabeza por la boina roja color sangre, regalo preciado de un amigo americano, auténtica, testigo de la lucha vil y pordiosera del soldado, subidas hasta las orejas las solapas de su cazadora de cuero y mullida borrega, apenas se le veían los ojos y la pipa humeante que salía por una rendija a través de la bufanda.
Ese viernes, treinta y uno de Diciembre de 1995, le pesaba como un plomo. Sin consigna y con órdenes expresas de olvidarse de todo caminaba a refugiarse un tanto triste a su casa. Regresaba de Querétaro de pasar las Navidades con sus hijas y su primer nieto. - Por qué chingados tan solo. Que carajos hacía tan lejos, en un lugar tan triste, soñando con la libertad y la justicia? De qué le servía ser fiel a sus principios, preocupado por los oprimidos, los desvalidos? El no era hombre de acción, nunca lo había sido. Muy bien podía estar dando clases de filosofía o simplemente de contabilidad o de administración. Y lo peor enamorado como estúpido de un imposible, portándose como un escuincle.
De pronto el viento arrastró contra su pantalón un papelito que se le quedó pegado. Las letras rojas impresas llamaron su atención y acercándose a la farolita recién prendida de una casa leyó:
" EZLN
Es necesaria una cierta dosis de ternura
para comenzar andar con tanto en contra,
para despertar con tanto encima.
Es necesaria una cierta dosis de ternura
para adivinar, en esta oscuridad, un pedacito de luz,
para hacer del deber y la vergüenza una orden.
Es necesaria una cierta dosis de ternura
para quitar de en medio a tanto hijo de puta
que anda por ahí.
Pero a veces no basta
con una cierta dosis de ternura
y es necesario agregar...
una cierta dosis de plomo".(1)
Renacieron sus ánimos y con fácil paso se dirigió a su casa apenas seguido detrás por las volutas blanquecinas del humo de la pipa.
Al entrar por el angosto corredor de la arquería del patio miró sorprendido la angosta rendija de luz. El no era hombre de armas pero, por si sí o por si no, cargaba un negro y pavonado revolver 38 de cañón corto; metiendo una mano en la amplia bolsa que lo cobijaba apenas sintió el agresivo frío del acero, mientras con la otra giraba temeroso el picaporte.
- Guarda eso!, no seas tonto. Acaso crees que muerdo?
Enseñó entonces Ramona, castañeteándolos ligeramente, unos hermosos y perfectos dientes.
Cubierta con una bata blanca de seda se le acercó de un brinco desde el sillón en que estaba sentada y lo besó hasta casi dejarlo sin respiración.
- Me has hecho, mucha pero mucha falta... Pero que te vas a quedar ahí parado? Cierra la puerta que hace mucho frío.
La estancia iluminada por las llamas, despedía un agradable calorcito producido por los leños que crepitaban alegremente en la vieja chimenea; conservada por Durito resultaba uno de sus gustos sibaritas.
- Mira ponte cómodo, tendré la cena en un minuto.
Como sonámbulo pasó Juan a la recámara, en la piesera de la nueva cama descubrió doblado cuidadosamente el uniforme de Ramona y sobre éste la minúscula ropa interior de fino encaje. En el piso, a un lado del buró, estaban los zapatos de charol. En el otro lado, justo sobre la colcha, estaba extendida una confortable bata verde obscura con su correspondiente bufanda blanca; sobre el buró una pipa nuevecita y del mismo lado unas pantuflas de cabritilla forradas de lana.
Mas rápido que Clark Kent se cambió, buscó un pañuelo y perfumándose con la colonia de Oxib-Pech regresó ufano y rejuvenecido a la estancia.
- Te gustaron los regalos?, pensaba dártelos antes de que te fueras a Querétaro, pero cuando me dijiste que regresabas para fin de año preferí hacerlo en persona; por cierto, la pipa la encargué de México y la escogí de una de revista, espero que sea fina y de tu gusto.
- Es excelente, ahora mismo la curamos con coñac.
- Ah! sírveme una bien grande, con eso yo también me curo.
- Qué, estás enferma?
- No hombre que va, solo es un decir.
Álvarez Herrástegui estaba tan contento y entretenido con la pipa que no captó el doble sentido en cuanto a estrenos se refería.
Mientras daba ligeros sorbitos a la copa Ramona dispuso la cena. Había conseguido y preparado unos romeritos en mole de chuparse los dedos y rematando con un delicioso bacalao aderezado con papitas y aceitunas verdes, sin faltar el vinito blanco.
Ramona de vez en vez dejaba aflojar la batita blanca y a Juan se le iban los ojos por el par de aceitunas que entonces alcanzaba a contemplar. A qué sabrían con algo de vinito blanco?
Juan no se movió de la mesa, la erección convertía a su recién estrenada bata en una tienda de campaña.
De postre la muchacha le ofreció un delicioso flan requemado y con bastante miel, además claro, el cafecito.
Tomándolo del brazo lo arrastró delicadamente a la recámara. La bata se abrió por completo y desatando la de Juan deslizó una de las manos hasta apretar suavemente el erecto miembro de Juan.
- Caramba ésto sí que es una sorpresa!
Juguetearon por un rato mientras Ramona, sin separar las piernas, no dejaba de excitarlo. Al ver en sus ojos el apuro y sentirlo más rígido y tenso se dejó por fin penetrar.
Los gemidos suaves y ronroneantes de ella se mezclaron con los casi rugientes de él.
- Más despacito Juan, más desapacito, así, así.
- Ya, basta!.
Todo San Cristóbal coincidió que la voz se escuchó al unísono por toda la ciudad. Más fuerte, más dominante quizás que los disparos y el ruido de los obuses.
Con facilidad fue tomada la Presidencia Municipal, los policías que estaban de guardia se enfrentaron valientemente a los alzados acabando por rendirse.
En el cuartel la cosa fue diferente, apenas iniciado el ataque dos ametralladoras montadas repelieron el ataque.
Una figura recia apareció a contra luz por el vano de una puerta, era la del inconfundible teniente Zanate; empuñaba seguro el fusil ametralladora, la guerrera a medio abotonar y los blancos cordones de las botas sueltas. Un certero balazo, entrando entre los ojos, le atravesó el cráneo y se fue incrustar limpiamente en la madera del marco. La bala había sido disparada por la misma Beretta que mató al doctor Atanacio Juárez Grajales.
La refriega duró unos cuarenta y cinco minutos, uno tras otro fueron cayendo muertos o heridos los soldados.
Para cuando llegó el General Porfirió Balam todo había terminado. Haciéndose cargo dio instrucciones de atender a los heridos y recoger a los muertos; descubrió entre ellos a algunos guerrilleros. Marcos había dado una instrucción precisa, no dejen a los heridos y no abandonen una sola arma. En efecto, los hombres que yacían muertos, tanto a un lado del mercado como en el mismo cuartel, carecían de armas. Fue entonces cuando el furibundo General giró instrucciones.
- Póngales a esos cabrones armas viejas, machetes, incluso de esos fusiles de madera de entrenamiento.
Era claro su objetivo: desprestigiar a la guerrilla y hacerlos aparecer como una bola de indios desarrapados.
Al amanecer los bandos pegados en puertas y paredes decian:
Declaración de la Selva Lacandona
"HOY DECIMOS BASTA!
Al pueblo de México:
Hermanos mexicanos:
Somos producto de 500 años de luchas: primero contra la esclavitud, en la guerra de independencia contra España encabezada por los insurgentes, después por evitar ser absorbidos por el expansionismo norteamericano, luego por promulgar nuestra Constitución y expulsar al Imperio Francés de nuestro suelo, después la dictadura porfirista nos negó la aplicación justa de las leyes de Reforma y el pueblo se rebeló formando sus propios líderes, surgieron Villa y Zapata, hombres pobres como nosotros a los que se nos ha negado la preparación más elemental para así utilizarnos como carne de cañón y saquear las riquezas de nuestra patria sin importarles que estamos muriendo de hambre y enfermedades curables, sin importarles que no tengamos nada, absolutamente nada ni un techo digno, ni tierra, ni trabajo, ni salud, ni independencia de los extranjeros, sin paz ni justicia para nosotros y nuestros hijos.
Pero nosotros HOY DECIMOS BASTA!..."
El escrito, después de indicar las órdenes de guerra terminaba diciendo:
"PUEBLO DE MÉXICO: Nosotros, hombres y mujeres íntegros y libres, estamos conscientes de que la guerra que declaramos es una medida última pero justa. Los dictadores están aplicando una guerra genocida no declarada contra nuestros pueblos desde hace muchos años, por lo que pedimos tu participación decidida apoyando este plan del pueblo mexicano que lucha por trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación,, independencia, libertad, democracia, justicia y paz. Declaramos que no dejaremos de pelear hasta lograr el cumplimiento de estas demandas básicas de nuestro pueblo formando un gobierno de nuestro país libre y democrático.
INTÉGRATE A LAS FUERZAS INSURGENTES DEL EJERCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL
Comandancia General del EZLN
Año de 1993". (2)
De la misma forma apareció el primer escrito de Durito:
"Nada justifica la violencia, sólo la búsqueda auténtica de la libertad.
El noventa por ciento de los mexicanos vivimos prisioneros de un sistema, de una dictadura de partido, que se define y autonombra como democrático.
Nuestra nación se ha constituido en una enorme y extensa prisión de gruesos candados y cadenas, con llaves cuidadosamente echadas al mar de las angustias, con el único e ignominioso fin de que nunca puedan ser abiertas.
La libertad es el poder hacer algo, que en estricto derecho nos corresponda; pero es en realidad mucho más, muchisimo más. Es sobre todo poder ver hacia adelante sin ser engañados, sin ser sorprendidos.
La libertad es tan sutil, que le basta al carcelero pregonar que existe para que el pobre preso, en el triste anhelo de alcanzarla, crea obtenerla. Es, pues, la más de las veces un engaño, es como la cubierta de un caramelo que una vez chupada nos deja el agridulce sabor de su relleno.
Vivir engañados como hasta ahora lo hemos hecho se ha convertido en pantomima.
Sin embargo, la libertad, per se, es un misterio, se filtra como agua fresca y generosa en lo más recóndito del pensamiento, nos fustiga, nos apremia con su sed.
De esta forma al preso, que cae poco a poco en el engaño, no le bastará la promesa, no bastará un: las cosas mejoran, la solución somos todos; arriba y adelante. Poco a poco las frases se irán decantando como gruesa y abrasiva arenilla en el fondo de un mar de confusiones.
La búsqueda de la libertad se convertirá en algo incesante, la cucharilla con que se come de la magra comida será escondida, afilada y convertida en puntiaguda alesna. Decaerá el diálogo del prisionero, cansado de entregar los pocos recursos que le quedan al soborno; entenderá que todos los argumentos se revertirán en su contra. El carcelero soberbio, henchido del poder, se corromperá y recurrirá a hostigar, golpear, mutilar y a casi matar al prisionero.
Qué le quedará entonces al pobre hombre sino escapar de su verdugo!. Limara con paciencia las cadenas y en un momento de suerte sorprenderá al infame, asestando el golpe de muerte que le hará libre para siempre.
Es nuestro pueblo el que despierta. No es la nuestra una revolución, no es un simple alzamiento. Es y será por siempre un movimiento libertario, plenamente justificado. No pretendemos sembrar ni el terror ni la muerte que todos los días siembra el gobierno traidor y corrupto, antes al contrario nos alzamos como única posibilidad de protesta, como única manera de acabar con el tirano opresor de nuestra tierra.
Ah! por cierto, si no somos nosotros, tarde o temprano serán otros.
P.D. Que tiernos son los elotes por la mañana.
=================================================================
(1).- Publicado vía internet el 8 de Octubre de 1994, buscar por Yahoo... como EZLN.
(2).- Publicado vía internet, buscar en la misma referencia web.
CAPITULO 34
La vida de Durito era otra, un año y dos meses no parecían haber pasado por él. Más delgado y con unas ojeras morunas resultaba ser todo un personaje y como literalmente no tenía un pelo de tonto no se podía saber bien a bien si se debía a los cada vez más frecuentes desvelos con Ramona o la quemada de sesos que se daba con la revisión de los mensajes cifrados del EZLN (1), La situación se volvía por momentos caótica; una noche cogía con Ramona, la otra lo cogían las apuraciones.
El E-Mail de esa noche no descubría por nada los planes a seguir.
"El asunto en caja perfectamente con lo propuesto por Luis en el último de los cuarenta presupuestos. Afina lo que tengas que afinar y luego lo vemos".
No bien lo recibió Arnulfo se dirigió a la bien dotada biblioteca de campaña y recurriendo al libro de "Las Cajas" de Luis Spota, buscó en el último párrafo del capítulo cuarenta:"- Coronel Alpízar? Aquí. Ollervides. Creo que hemos resuelto el asunto. Sí, señor... Bien, coronel. A las seis y media lo veré allá. Mis respetos al Primer Comandante. Buenos días. Patria y Caudillo."
Lo único que entendió de aquel párrafo es que era para Marcos. Éste después de leerlo ordenó.- Que el Coronel Camilo venga de inmediato.
- A sus órdenes, Don Marcos.
- Prepárate mochilas y pertrechos para tres. Tenemos que estar el viernes 17 de Febrero antes del medio día cerca de las ruinas Tzendales.
Al terminar de enviar el mensaje se puso su inseparable cazadora de cuero. Su uso constante le habían hecho aparecer los brillos característicos del cuero usado y parecerse cada vez más a las correosas y fuertes protecciones de los escarabajos.
- Caramba Rosita, qué haces aquí tan tarde?
- Me quedé escribiendo una cartita, Juan.
- Pues guarda tus cosas y te acompaño hasta tu casa.
La muchacha estaba muy cambiada, sin dejar de vestirse provocativa había terminado con el asedio a Juan, quizás al darse cuenta de que la guerra se perdía. En cambio Álvarez notó ciertas cartas que con frecuencia llegaban de Altamirano, extrañamente sin el nombre del remitente y rotuladas a nombre de Srta. Rosa Manríquez Argumedo.
Mientras caminaban por las estrechas calles donde desde hacía un año se respiraba un aire de intranquilidad, al encontrarse a los soldaditos en lugar de a los pordioseros y los perros, Juan le preguntó curioso.
- Y a quien le escribes, si se puede saber.
- A... un...a amiga muy querida Juan.
- Pues de verdad debe ser buena, pues te llegan las cartas por montoncito cada quince días.
- No, lo que pasa es que estando las cosas tan revueltas entre lo malo del correo y la vigilancia que existe se juntan y retrasan.
Como la casa de Rosita estaba prácticamente a la vuelta, la conversación no pasó a mayores y dejándola en la puerta se despidieron con un cariñoso y convencional beso en la mejilla. Quién será el misterioso galán?, se preguntó el entrometido escarabajo.
Al entrar en el hotel lo esperaban ya sus hijas en el comedor.
- Qué tal papi!. - exclamaron al unísono.
No sin algún esfuerzo las dos muchachas habían viajado a Chiapas; Gaby le pidió a su marido les dejara acompañarlo - Alfredo Laresgoiti había sido nombrado como representante de la Secretaría de Gobernación para la CONAI (2)- y éste aceptó a regañadientes más por los encantos de su mujer que por todas las objeciones del mundo.
Las muchachas habían pedido conocer a Ramona y pasaron buena parte de la tarde con ella.
El hombre se sentó y platicó largo rato sobre sus nietos, la situación política y económica del país; las muchachas se miraban una a otra sin saber como abordar el tema.
- Mira papá la verdad es que Margarita y yo queríamos decirte algo sobre Ramona.
Juan palideció y sensiblemente se puso a sudar, la pipa hasta sacó chispas al ser aspirada con inusitado furor. A dónde carajos querrían llegar?
- Verás, la Teniente nos pareció muy buena onda además muy, pero muy guapa. Ese es el problema y si a ti quince años de diferencia de edad no te parecen muchos a nosotras sí.
- Como Gaby!, crees que ya no puedo?
- No, no es eso lo que quiere decirte Gabriela, sino que fríamente consideramos que estás viviendo en amasiato con una mujer que cualquier día se cansa de ti y se larga.
- Mira, la verdad es que nos atrevimos a proponerle algo.
- Se atrevieron a proponerle!, Qué?
- Bueno no fue exactamente una propuesta sino una insinuación. Le preguntamos que para cuando piensan casarse.
Juan era el hombre mas parsimonioso y tranquilo del mundo, nunca se enojaba y menos se dirigía a sus mocosas, como él les decía, en palabras groseras o altisonantes.
- Con una chingada. Cómo es posible tanta pendejada? No soy un chiquito, ésta es mi vida y de nadie más.
- Pero, papá...
- Sin peros Margarita, ustedes ya están casadas, déjenme vivir como me de la gana. No necesito pagar contribuciones, entendido?
- Sí papá.
Con eso se acabó la cena y la tertulia, espichadas se despidieron y dejaron a Juan hecho una furia.
Cuando llegó a la casa estaba un poco más tranquilo, preocupado por la reacción de Ramona. Esta lo recibió amorosa con la coquetería y los ímpetus sexuales de costumbre.
- Que padres hijas tienes!
- Te parecen?
- Sí son muy seguras de si mismas, centradísimas.
- Centradísimas?, pensó Durito. Que querría decir con eso? Durante toda la conversación antes de ir a la cama se quedó en ascuas, de la proposición ni una palabra.
Todavía no amanecía cuando Juan salió muy sigilosamente del cuarto dejando profundamente dormida a Ramona.
El único ejercicio físico para el que estaba habilitado era para caminar, recorría largas distancias y poseía además un sexto sentido de orientación. Manejaba el machete con soltura abriéndose paso por lo más intrincado de la selva. Los seis días y medio estaban rigurosamente previstos. Caminando como un gato llegó a lugar de reunión, protegido por las anchas hojas de un pij, colocó el petate de palma y sobre él su sleeping bag, sacó un grueso mecate y lo mojó en un extracto del perfume de Oxib-Pech colocándolo alrededor; con eso estaba seguro de que la entrometida Bac Né, el escorpión y el temible alacrán no se acercarían.
- En la madre!, se me olvidó el tabaco, lo que tengo no me alcanza para más de diez fumadas.
Una martucha salió espantada de su escondite al oír a Juan que resignadamente se fue quedando dormido con la pipa entre las manos.
- Hey, cuidado que me aplastas un huevo! Por qué no te fijas dónde pones las bototas?
- Durito?
- Nimodo que el rey Nabucodonosor.
El hombre que estuvo a punto de pisar sus partes nobles era bastante alto y fornido de por lo menos uno ochenta de estatura, cubría el rostro con una negra ski-mask (pasa montañas) estrechas rendijas para la boca y los ojos permitían una el paso de una humeante pipa, la otra la de dos puñales grises y fríos; sus ojos; la escondida sonrisa dejaba ver dos hileras de recios y bien conservados dientes; alrededor del cuello, como asegurando la máscara tenía un rojo paliacate anudado por el frente; dos cananas con rojos cartuchos de escopeta terciaban sobre su pecho y sobre el hombro derecho cruzaba también la ancha bandolera de una moderna escopeta de repetición, arma temible capaz de tumbar de un solo tiro a un buey situado a cincuenta metros; vestía con soltura y con las mangas de la guerrera remangadas un uniforme de campaña verde obscuro, recias y enormes botas y para completar el atuendo una amplia gorra bombacha como las del ejército chino de color café claro.
- Durito! Ya no te acuerdas de mí? Durito, quiero decir, Nabucodonosor.
Juan se le quedó viendo pensativo, sacó de entre la cazadora su pacificadora pipa, la llenó de tabaco y después de una bocanada que le arrancó un tosido de fumador dijo:
- Mmmmh, mmmh... Capitán Marcos?
- El mismo que calza y viste. Ese mero.
Caminando alrededor de Marcos igual que un escarabajo recogió sus cosas mientras ponía en orden su pensamiento. Eran diez, once años que no se encontraban en persona?
- Traes tabaco?
- Bueno yo... Escóndete viene mi lugarteniente Camilo y no es conveniente que te vea.
- Me llamaste Sub?
- No, nada... estaba yo cantando y ... no te preocupes, puedes irte, dales de beber a los caballos en el aguaje.
- Ah, bueno usted manda.
El hombre bajito, con el mismo uniforme y armamento se veía casi ridículo, pero la forma sigilosa de moverse y la presteza y disciplina indicaron cuan bien entrenado estaba. Ni un rumor, ni una rama tronchada, como una sombra más se retiró.
- ¿Sub?
- Sí, ahora soy subcomandante.
- Y eso es mejor o peor que Capitán?
- Peor.
Desamarrándola del cinturón extendió el hombre una bolsita de gamuza.
- Quédatela a ver como la repongo.
Juan recibió con agrado el obsequio y nuevamente dando vuelta alrededor de Marcos se dirigió a guardarla en la mochila.
Se recostaron sobre las mochilas disfrutando por momentos con el silencio, haciendo humear furiosamente las dos pipas.
- Estás igual, peloncito
- Tú, en cambio, te ves bastante maltrecho.
- Es la vida.
Durito prosiguió con los mmmh, mmmh de la pipa antes de reanudar la conversación.
- Para que tanto rollo por verme. Qué te trae por aquí después de tantos años?
- Bueno, estuve pensando y como no tenía nada qué hacer, me dije, por qué no dar una vuelta por los viejos lugares y así saludar a los amigos viejos?
- Viejos los cerros y reverdecen!
- La verdad es que nos estamos replegando porque el gobierno lanzó una ofensiva en contra nuestra...
- Corriste.
- No, es un repliegue estratégico, una retirada táctica es como con los zompopos, primero te alejas del hormiguero y después te rascas.
- Corriste. -Dijo Durito con un suspiro.
- Bueno sí, corrí, y qué?
Durito no insistió. Se quedó callado por un buen rato. Sólo el humo de las dos pipas tendía su puente.
- Parece que hay algo más que te molesta y no sólo lo de la "retirada estratégica".
- "Repliegue", "repliegue estratégico". La verdad es que me molesta que no estábamos preparados y no estábamos preparados por mi culpa. Yo creí que el gobierno sí quería el diálogo y entonces había dado la orden de que empezaran las consultas para los delegados. Cuando nos atacaron nosotros estábamos discutiendo las condiciones del diálogo. Nos sorprendieron. Me sorprendieron...
Durito siguió fumando, esperó a que terminara Marcos de contarle todo lo ocurrido en los últimos diez días.
Cuando terminó, Durito dijo:
- Espérame. -Y se metió debajo de una de las enormes hojas que le habian servido de cobijo. Salió con una pequeña mochila negra. Sacó una moderna computadora lap top y la colocó sobre una minúscula mesa de campaña sentándose en un banquito desplegable, la prendió y operó con aire preocupado.
- Mmmh, mmh -decía a cada tanto de datos que leía.-. Aquí esta!
- Aquí está qué cosa?
- No me interrumpas! -dijo serio y solemne Durito.
- Tu primer problema es un problema de actitud.
- De actitud?
- Sí, de actitud. Mira te acabo de grabar un disket de 31/2" guárdalo y lee su contenido cuando tengas tiempo. Trae un pequeño discurso, regalo de una amiga de Margarita, Ximena Molina, una extraordinaria chaparrita, con él se sacó el primer lugar de declamación en la prepa del San Javier en Querétaro, se titula "Al Triunfo por Medio de la Excelencia", sólo te adelanto el pensamiento con el que empieza, es de Horacio Quiroga el poeta y dramaturgo uruguayo contemporáneo a la Generación del 27, en España.
"Ten fe ciega, no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas".
- Tu segundo problema es el mismo que tienen muchos. Se refiere a la doctrina económica y social conocida como "neoliberalismo"...
- Lo que me faltaba..., ahora clases de economía política.
- Sssht. Esta no es una clase cualquiera!. Es la cátedra por excelencia.
- No exageres, pero en fin, te escucho.
- Es un problema metateórico. Sí, ustedes parten de que el neoliberalismo es una doctrina. Y por ustedes me refiero a los que insisten en esquemas rígidos y cuadrados como su cabeza. Ustedes piensan que el neoliberalismo es una doctrina del capitalismo para enfrentar las crisis económicas que el mismo capitalismo atribuye al populismo. Cierto?
Enfáticamente Durito no lo dejó responder, casi ni siquiera respirar.
- Claro que cierto. Bien, resulta que el neoliberalismo no es una teoría para enfrentar o explicar la crisis. Es la crisis misma hecha teoría y doctrina económica!; es decir, que el neoliberalismo no tiene la misma coherencia, no tiene planes ni perspectiva histórica. En fin, pura mierda teórica.
- Qué raro... Nunca había escuchado o leído esa interpretación.
- Claro. Como que se me acaba de ocurrir en este instante!, -dijo con orgullo Durito.
- Y eso qué chingados tiene qué ver con nuestra huida, perdón, con nuestro repliegue?
Marcos dudó de la novel teoría de su insecto amigo pero se dispuso a seguir escuchándolo.
- Ah, ah!. Elemental mi querido Watson, digo Sub! No hay planes, no hay perspectivas, solo i-m-p-r-o-v-i-s-a-c-i-ó-n. El gobierno no tiene constancia: un día somos ricos, otro día somos pobres; un día quiere la paz, otro día quiere la guerra; un día ayuna, otro día se atasca, en fin. Me explico Mendez o no me entiendes Federico?
- Casi...
- Y entonces?. Si serás pendejo, va explotar. Pum! Como un globo que se infla demasiado. Eso no tiene futuro. Vamos a ganar.
- Vamos Kimosaby?
- Claro que vamos. Está visto que no van a poder sin mi ayuda. No, no pretendas poner reparos. Necesitan un superasesor que sepa francés, mastique bien inglés y hasta un poco de alemán, ah se me olvidaba el italiano, por aquello de la continuidad.
Marcos se quedó pensando. -No sé qué es peor: si descubrir que nos gobierna la improvisación o imaginarme a Durito de supersecretario de gabinete en un improbable gobierno de transición-.
- Te sorprendí, eh? Así que no tengas pena. Mientras no me aplasten con sus bototas siempre podré clarificarles el camino a seguir en el derrotero de la historia que, a pesar de las vicisitudes, habrá de levantar este país, porque unidos... porque unidos... Carajos ahora que me acuerdo no le deje ni una nota a Ramona.
- Pensé que estabas hablando en serio, de qué Ramona hablas?
- Pues de quien más? De mi vieja.
- Ah, vaya.
- Vaya?
- Sí, vaya. Bueno, ¿de dónde sacaste esas conclusiones de que el neoliberalismo es la crisis hecha doctrina económica?
- Ah. De este libro que explica el proyecto económico 1988-1994 de Carlos Salinas De Gortari! -Respondió Durito sacando de la mochila un librillo finamente empastado con el logotipo de Solidaridad.
- Pero Salinas ya no es el presidente..., parece.
- Ya lo sé, pero mira quién redactó el plan.
- Caramba, Ernesto Zedillo Ponce de León. De modo que no hay ruptura?
- Lo que hay es una cueva de ladrones.
- ¿Y entonces?
- Nada, que el sistema político mexicano es como ese gajo de árbol que cuelga encima de tu cabeza.
Pegó Marcos un gran brinco y miró hacia arriba, en efecto, un gajo amenazante pendía sobre la hamaca. Se cambió de lugar y Durito siguió hablando.
- El sistema político mexicano apenas si está prendido a la realidad con pedazos de ramas muy frágiles. Bastará un buen viento para que se venga abajo. Claro que al caer va a pasar a llevar otras ramas y cuidado el que esté bajo su sombra cuando se desplome.
- Y si no hay viento?
- Lo habrá... lo habrá.
Los dos quedaron pensativos. Se volvieron a encender las pipas. El día empezaba a marcharse. Durito se quedó viendo las botas de Marcos y él las de él.
- Y cuántos vienen contigo?
- Dos, más, así que no te preocupes por los pisotones.
- Mmmm, mmmh. Pero los que vienen tras de ti, cuántos son?
- Ah!. Esos? Como unos sesenta...
Durito no lo dejó terminar la frase:
- Sesenta! Sesenta pares de bototas encima de mi cabeza! Ciento veinte botas de la sedena buscando la forma de aplastarme!
- Espérame, no me dejaste terminar. No son sesenta...
- Ah! ya sabía yo que no era posible tanta desgracia. Cuántos son, pues?
- Sesenta mil!
- Sesenta mil!
- Sesenta mil!. Pero no te preocupes no vienen todos juntos, es una ofensiva escalonada, están entrando por varios lados a la selva, falta que nos encuentren, hemos borrado los rastros para que no nos siguieran. No te preocupes.
Al rato Durito se tranquilizó y empezó de nuevo con los mmmh , mmmh de su pipa. Sacó una sofisticada antena y la colocó inclinada de un árbol al piso, la conectó al modem de su computadora y como por milagro aparecieron unos mapas; empezó a preguntarle a Marcos sobre la ubicación de las tropas enemigas. A cada respuesta Durito hacía marcas y anotaciones en los pequeños mapas. Pasó un buen rato, después del interrogatorio, haciendo más y más cálculos:
- Lo dicho: usan "el yunque y el martillo", el "lazo corredizo", la "caza del conejo" y la maniobra vertical. Elemental, viene en el manual de Rangers de la Escuela de las Américas. Pero tenemos una oportunidad de salir bien de ésta.
- Ah, sí? Y cómo?
- Con un milagro de la Virgencita de Guadalupe.
El silencio se acomodó entre los dos y fueron dejando que la tarde se llegara por entre las ramas y los bejucos. Más tarde, cuando la noche acabó de desprenderse de los árboles y volando cubrió el cielo, Durito preguntó.
- Marcos...Marcos... Pssst!. Estás dormido?
- No...Qué hay?
- Y qué piensas hacer?
- Ganar. (3)
=================================================================
1.- EZLN.- Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
2.- CONAI.- Comisión Nacional de Intermediación.
3.- El diálogo entre el Subcomandante Marcos y Durito se apega, dentro de lo posible, al primer cuento publicado por el propio Subcomandante Marcos el 11 de Marzo de 1995, el cual apareció en los principales diarios del país. Puede ser consultado en la hoja web del EZLN.
CAPITULO 35
José Negrín miró con devoción la foto borrosa y desvaída, la amplia calva, el pelo entrecano, la barba y el bigote bien peinados y recortados; la mirada dura y suave a la vez, perdida en el horizonte del pensamiento científico y literario. No cabía la menor duda, el mismo objetivo, las mismas fiebres y desvelos, inclinado sobre el microscopio de latón por horas y horas hasta casi perder el sentido, como ahora lo hacía él, en su computadora. Aquella foto, la de Don Ramón y Cajal, la había conseguido su abuelo Don Juan Negrín, para su padre y éste, a su vez, se la había regalado a él, junto con el vetusto microscopio. Ambos legados eran su más secreto y precioso tesoro. El rostro de aquel hombre regresó a su mente el poema íntegro: "La vejez".
"Te fallará la voz, la vida será en el ojo un incierto coro de sombras que se retiran. Acaso sepas de ti poco más que el nombre y el tacto de tu piel. No recordarás fechas o lugares ni habrá más besos en las calles. Nada. Apenas la lluvia alejándose".
Había buscado por tanto tiempo al autor de aquellos versos que, en último y desesperado esfuerzo, acudió a un viejo y misterioso amigo de su padre, Miguel Tunkulucho. Después de tantos años, nueve para ser exacto, esperaba una solución y una respuesta. Ya tarde para aprovechar la diferencia horaria con México abrió su correo electrónico.
"Mérida, Yucatán, México a los 24 días de Septiembre del 2005. Dr. En Ciencias Biológicas. José Negrín Ponte. Laboratorios Buck Madrid, España. De acuerdo a las sucesivas cartas que ha tenido usted a bien emviarme he puesto el mejor de mis esfuerzos por localizar a Don Vicente García Marín de Espinosa pero fueron inútiles. Los muchachos de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Yucatán lo han tratado de rastrear por todos los medios a su alcance y el personal del diario que represento tampoco lo logró. Pero no todo ha sido negativo. Espero haya recibido usted el paquete que le envíe por paquetería aérea: la loción y el incienso que le comenté, a fín de que pueda comprobar sus efectos, que si bien, como me explica no siguen el mismo proceso de la máquina de su invención, sí producen excelentes y comprobados resultados. Adicionalmente le envío, como cortesía de la propia universidad, boletos para viaje redondo a esta ciudad de Mérida. He logrado concertar una reunión en la selva campechana con un famoso H´men (Sacerdote Maya) que conoce la forma de obtener y preparar los ingredientes para la fórmula y que está dispuesto a compartir el secreto, guardado con sigilo desde hace muchos siglos. Haga usted el favor de dar mis saludos y abrazos a su padre, entrañable amigo. ATENTAMENTE Miguel Tunkulucho Sen Director de la Sección Editorial Diario de Yucatán".
Extrañas coincidencias se presentaban en la vida del Dr. Alfredo Hide Blas. Había cursado sus estudios de licenciatura, maestría y doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, casi al mismo al tiempo que lo hiciera el Dr. José Negrín; había recibido un mensaje, por equivocación, de otro individuo, el periodista Jon, de la cadena ABN; tuvo la visita de un gorrión y soñó múltiples y alocadas situaciones con los insectos, pero lo último fue el colmo, sufría la invasión de los insectos y descubrió raras, rarísimas mutaciones: aparecieron aquellas extrañas y limpias plumas, así como las lustrosas y asquerosa alas de las cucarachas, pero dónde estaban los animales que las desechaban?, ni rastros de sangre en los cañones, ni un cadáver.
-Joder!, nada... Ni una mísera evidencia, ni un rastro... Con desesperación recurrió nuevamente a su ordenador Abrió su correo E-Mail y en la luminosa pantalla que atraía a los molestos insectos aparecieron tres mensajes.
"Dr. Alfredo Hide Blas Centro de Investigaciones Ecológicas Lima, Perú. 24 de Septiembre del 2005 Estimado amigo: A petición tuya he establecido comunicación con la central de operaciones de la empresa Alpha Chiang en la Alta Amazonia y solicitado la comunicación con nuestro común amigo, Charlie Franco; la respuesta no te la vas a creer. En virtud de no recibir comunicación a través de internet mandaron una pequeña expedición a buscarlo, encontraron su campamento en perfecto orden, la plantita generadora de electricidad aún funcionando y la computadora, que se encontraba encendida, lista para enviar un E-Mail. Pero del hombre, ni rastro; no tenemos idea de lo sucedido. SALUDOS Tu amigo: Antonio Vergara Mejia Antofagasta, Chile".
El segundo E-Mail era de un tenor muy diferente.
"Dr. Alfredo Hide Blas Centro de Investigaciones Ecológicas Lima, Perú. 24 de Septiembre del 2005 PRESENTE En relación a su atento comunicado del 18 del presente que fue recibido a satisfacción, lo he retransmitido inmediatamente a la cadena ABN, con resultados inútiles. Según parece, el asunto se ha convertido en noticia de primera plana. Por otra parte, con el afán de ayudarlo, permítame comunicarle un hecho insólito. Como usted ha de saber el campamento del que le transmito se encuentra enclavado en la selva lacandona, en el estado mexicano de Chiapas, lo que lo hacía, hasta hace poco, lugar predilecto de bichos y alimañas. Pues sépase usted que al momento en que le escribo no aparece uno solo. Increíble verdad?. Lo atribuimos todos al uso en el EZLN de una extraña loción y del copal de origen indígena. Su servidor y desde ahora amigo: JON Cadena ABN San Andrés Larraínzar Campamento rebelde EZLN CHIAPAS".
El tercero sorprendió aún más al científico. Para el que lo conociera hubiera pensado que sufría una crisis de espanto y miedo.
"Dr. Alfredo Hide Blas Centro de Investigaciones Ecológicas Lima, Perú. 24 de Septiembre del 2005 Estimado Dr.: Le informo del envío de paquete conteniendo artículos de su interés. Mandado por paquetería aérea, el paquete de referencia contiene una loción e incienso con instrucciones para su uso, afín de que pueda usted comprobar los efectos de ambos sobre los insectos y otros animales, seguramente con excelentes resultados. Adicionalmente anexo para usted, como cortesía de la Universidad de Yucatán, México, boletos para viaje redondo a esta ciudad de Mérida. He logrado concertar reunión en la selva campechana con un famoso H´men (Sacerdote Maya) que conoce la forma de obtener y preparar los ingredientes para la fórmula y que está dispuesto a compartir el secreto, guardado con sigilo desde hace muchos siglos. Mucho agradeceré su confianza y aceptación a nuestra invitación. Todos los gastos de estancia y transporte correrán por nuestra cuenta. ATENTAMENTE Miguel Tunkulucho Sen Director de la Sección Editorial Diario de Yucatán".
Alfredo no tenía ni la menor idea de quien podía ser aquel hombre. Encogiéndose de hombros pensó "vale la pena hacerle la lucha"
Para José Pereda las cosas fueron de mal en peor. Si bien sus investigaciones le habían dado un lugar y un puesto en el medio burocrático mexicano la dificilísima situación nacional lo tenía contra la pared. Hacía tiempo que los enviados de Macro Consumers no se comunicaban con él, a pesar de lo efectivo de la loción y el incienso; al no lograr descifrar sus componentes la transnacional dejó de interesarse por la falta de posibilidades de su producción en gran escala. No les importaba que las sustancias no fueran contaminantes ni dañinas, antes al contrario, preferían lo espectacular; aquello que sembrara desolación, muerte vegetal y animal era, de alguna manera, más comercial. A José le había tocado todo un sexenio de ingobernabilidad, de tropiezos, de economía ficticia y de desplomes también muy graves. Otro tocaba a su fin, acabando de hundir al país: la planta productiva desbaratada, la agricultura más desorganizada que nunca, índices de pobreza nunca vistos.
El Presidente, hombre bajito y amanerado, suplía su virilidad con arrebatos de violencia; los casinos, la droga y la prostitución en gran escala construian muchas Habanas, al estilo de Batista. La guerrilla se extendió como reguero de pólvora: el EZLN se había reactivado, el EPR presentó fuerzas mejor preparadas y armadas, en el norte el ERIP ejecutaba acciones violentas y puntuales y por si fuera poco, surgió EULN con una desvastadora y efectiva guerrilla urbana.
Las fuerzas armadas hacía tiempo mantenían al país en un virtual y permanente estado de sitio y los recursos extraordinarios, gastados en las mejores y más modernas armas, se perdían en una lucha sórdida con numerosísimas bajas. El laboratorio se mantenía de milagro en pie, gracias al Lic. Tunkulucho y a la OMS, que presionaban al tambaleante gobierno federal y a los esfuerzos desmedidos de José. El hombre sumamente cambiado vestía con las típicas guayaberas y chapurreaba el maya junto con su mal inglés; eso sí, su computadora siempre estaba al día y el internet eran su hobby y su refugio. Casado con una simpática campechana y con tres chilpayates de por medio no se podía quejar. Su vida, como él decía, era un desmadre a medias, nada más a medias. Al igual que a Alfredo Hide y a José Negrín le llegó la invitación para el mismo día, la misma hora y lugar. Por fin su compadre Tunkulucho lo lograba.
La fórmula apareció en el ordenador del hombre gordo; después de frotarse las manos, la imprimió y con pasos pausados se dirigió a los grandes laboratorios de la transnacional, sin sospechar que los mismos pasos también lo llevarían a su ruina.
CAPITULO 36
En efecto, así empezaba la carta que con fecha del sábado 7 de Septiembre recibía por internet Durito. Debía ser publicada por el diario La jornada el día 10 de Septiembre y marcaba el principio de Una Muerte (Crisis) Anunciada, parafraseando a Gabo: la carta se dirigía a la Sociedad Internacional y decía en su contexto más importante lo siguiente:
"Sabe usted? El gobierno tiene miedo, mucho miedo. Y el miedo es un excelente consejero para hacer estupideces que parezcan inteligentes, así que no dude usted que la pesadilla se repita. Los pasos que seguirán son previsibles: primero provocar una crisis, luego las amenazas, después una campaña de desprestigio en contra de los candidatos a la muerte; seguirá alguna justificación jurídica, después el golpe relámpago y por último, la campaña publicitaria que anuncie que los indígenas han sido liberados de los perversos y blancos transgresores que los obligaron a rebelarse cuando todo el mundo sabe que los indígenas de por sí son sumisos y agradecidos (con el gobierno, se entiende)."
"Bueno, señora, ya me voy. Sólo quería decirle que no le crea nada al gobierno cuando dice que no tomará ninguna medida violenta y que todas las demandas de los zapatistas son entendibles. Son puras mentiras; ellos sólo quieren que usted se quede esperando y se olvide y cuando menos se lo espere, dar el golpe y presentarle a usted hechos consumados."
Vale. Salud y un "nomeolvides" para la princesa.
Desde las montañas de Numancia.
Subcomandante Marcos.
P.D. Aclaratoria. "El derecho del más fuerte es la violación de la esencia misma del derecho. El poder es enemigo de la moral y de la libertad, habla a los condenados de la Tierra para impulsarlos no al suicidio, sino a la resistencia y la final victoria". J.E.P. Prólogo a El Cerco de Numancia, de Miguel de Cervantes.
La carta que Durito recibiría el 28 de enero de 1997, seis meses después, parecería corroborar el estado de las cosas, estaba enviada en inglés y dirgida a la misma Sociedad Internacional.
"An Urgent Message from the International Commission of the FZLN
January, 1997
To the committess, collectives, groups, an individual in solidarity withh the struggle of indigenous peoples of Mexico:
The political situation in Mexico is passing into a new crisis, derived from the attitude of the federal goverment which, without bothering to say so directly, refuses to respect the Agreements on Indigenous Rights and Culture signed on february 16, 1996 with the Zapatista Army of National Liberation (EZLN).
This situation once again calls for the international solidarity movement to demand of the Mexican goverment the fulfillment of the accords already signed, so as to advance clearly toward the sining of new agreements on the negotiating agenda and finally be able to arrive at the sining of a just and dignified peace for Mexico.
For this reason, the International Commission of the Zapatista front of National Liberation calls on the committees, collectives, groups, and individuals in solidarity with the struggle of the indigenous peoples of Mexico, to carry out an international mobilization camping around Mexican diplomatic representations (embassies, consulates, etc,), as well as a broad campaing for the dissemination in your national medis regarding the prevalent situation in Mexico.
We further ask of all of you please keep us informed of the activities you carry out in your respective countries.
With the goal of assisting in your solidarity actions, we are annexing the following materials to this message:
1. Informative summary of the current crisis situation regarding the San Andrés Accords.
2. Message of Subcomandante Insurgente Marcos to International Solidarity (January 13, 1997).
3. Statement of The National Indigenous Congress announcing a National Mobilization Campaing.
4. Seven Questions to Whom it may Concern (Essay By Subcomandante Insurgentes Marcos, Spanish)
With fraternal greetings,
International Commission of the Zapatista Front of National Liberation"
Septiembre es un mes sumamente agradable en temperatura, razón por la cual no bien regresó calladito Juan a la alcoba echó la bata en la piesera y se metió en cueros a la cama. También las cosas cambiaron para Durito, y si no?. Tan pronto había iniciado sus andanzas por la selva cuando una noche cansado y sofocado después del acto recibió el primer golpe de Karate.
- Cuando nos casamos, Juanito?
- Yo ya estoy cansado, quieres otro palito?
- No seas idiota, dije, casaa...rnos.
Se puso pálido y la sudoración fue idéntica a la que le hubiera producido una venenosa Nauyaca.
A partir de ese momento todo se precipitó. La boda fue una de esas de no me digas (1) y así fue! Para empezar, a la entrada de la iglesia a petición del mismísimo Obispo Don Samuel, las profundidades del vestido de Ramona fueron estratégicamente camuflajeadas con el conservador velo blanco de la mamá de Rosita; Durito entró orgulloso del brazo de Gaby y Alfredo Laresgoiti entregó a la novia; petardos, cuetones y colados entre ellos un miembro distinguido del EZLN, Luis Ordorica Cano, que, desafiando órdenes se había invitado él mismo.
A la boda civil realizada por el Lic. Rogelio Gazca Jr., que era el Jefe del Registro Civil en San Cristóbal, fueron los invitados del gobierno, los militares y los políticos, entre ellos Chom, Balam y el Lic. Jesús Acólito Santos, que con tal nombre era diputado del PRD; por supuesto los encantos de Ramona se desbordaron al retirar el púdico velito, fue tal el efecto que causó que el General Porfírio Balam Algeciras agarró tremenda guarapeta, nada más de puro despecho.
El fiestón fue un acontecimiento. Chonita preparó cuarenta cazuelas de un mole negro exquisito y se sirvió puro mezcal del fino; una orquesta de marimbas chiapanecas amenizó el bailazo, tocaron para empezar y recibir a los novios nada menos que la pieza de Durito, "Ramona", y siguieron sentidos danzones, cumbias sabrosas y la mentada quebradita del norte; con esta última la función la dieron Benito y Rosita que ataviada con un vestido norteño de corta, cortisíma falda, botas vaqueras y calzoncito color carne, volaba por los aires impulsada por los fuertes brazos del muchacho que luego la hacía caer doblada sobre una de sus piernas o le daba vuelta sobre la cadera; se intercaló un conjunto de trova yucateca traído por Luis del mismito Mérida, él que encargó una pieza, "Granito de Sal", para complacer a un guapa morochita con la que bailó toda la noche.
Pero como Ramona y Juan no dejaron nada por hacer, en menos de un año hizo su entrada triunfal Ramoncita. Se desocupó un local, se tiró un muro y se acondicionó la recámara infantil donde ahora dormía plácidamente la bebé.
Miauuuu, miaaaauuu, miauuuuu... -Condenado bicho va a despertar a mis Ramonas. Carajo si seré pendejo! dejé encerrada a la gata en mi guarida; Cómo chingados se oyen hasta acá su jodidos maullidos?, los muros tienen casi un metro de espesor. No debe estar en otro lado, pero, dónde?
- Ay Juanito, pobre animal lo dejaste encerrado. Lo dejaste encerrado, cuántas veces te he dicho que no te encierres, lo único que vas a conseguir es que se despierte la niña.
Saltó desnuda del lecho, los pechos erguidos con los pezones en alto y unas mórbidas caderas que se menearon de un lado a otro al ritmo de sus pasos cortos pero ligeros, la siguió Juan en pelotas con una figura más ridícula que seductora. Abrió la muchacha la puerta del despacho falso de Juan y con seguridad apretó el seguro que dejó girar con libertad al librero. Salió entonces despreocupada y ronroneante la famosa Mariqueta.
- Cómo tu sabías?
- Ja.jaja, pues que creías -Los senos se mecían tentadores para Juan y zas! tamaña tranca.
- Desde cuándo Ramona? Desde siempre tonto. Acaso creías que iba aguantar tus ausencias así como así?
- Pero quién sabe esto además de ti?
- Nadie muñeco, nadie.
Juan no pudo más, la empujó con desesperación a la cama, excitado, confundido y en trance le hizo frenética y apasionadamente el amor.
Todo entró en crisis ese fin de año: un presidente indeciso y timorato impidió la firma de los acuerdos de febrero. Además, ilusa o mal intencionadamente, pretendió que se aceptara uno nuevo por parte del EZLN; molestos, profundamente engañados, los rebeldes cambiaron de actitud, inteligentemente se lanzaron a proteger su imagen por todos los medios. Se cumplía lo dicho por Marcos: el Gobierno Federal tuvo miedo, se despojó de la careta del diálogo y comenzó a cometer pendejadas; promovió actos populistas con comunidades acarreadas de indígenas, argumentó y reargumentó contradiciéndose; habló de justicia pero mató y persiguió, desaparecieron dos personajes: el Consejero Ciudadano José Antonio Vital y el dirigente Benigno Guzmán Martínez de la Organización Campesina de la Sierra del Sur; las guardias blancas de hacendados y ganaderos se lanzaron a la matanza de individuos inocentes; el ejército prostituyó a muchachitas y creó zonas de tolerancia y prostitución en los lugares en conflicto. Ante la presión muchos se la pasaban borrachos y mariguanos mientras otros se entrenaban frenéticamente. Amenazados se concentraron y cercaron a los insurrectos, los aviones y helicópteros sobrevolaron día y noche la zona.
Los poblados fueron abandonados poco a poco. A dónde huían, de qué vivían? Era un misterio. La guerrilla parecía fortalecerse; ni un traidor, ni un soplón, mejores armas, más equipo: la yesca estaba lista sólo hacía falta la imprudencia que la prendiera.
Fue el Presidente, el Generalote, el Generalito, el sodadito, el miedo de uno, el de alguno o el de todos, o fue la corrupción, o fueron todos juntos?
Nadie supo, pero la bala surcó el aire siseante con su lúgubre estampido de pompas fúnebres.
¡Pum!
Con un eco rápido y sonoro, casi como de cuetes de fiesta, respondió la selva. Entonces cayeron uno, dos, tres, cuatro,... cuántos?
Suerte, fortuna, intuición? El caso es que ese mismo día y casi a la misma hora el FULN salió a la luz. Un convoy de soldados y el hummer que comandaba el general Porfirio Balam Algeciras, que salían del campo militar número uno, voló por los aires al mismo tiempo que se entregaba el manifiesto de guerra en las oficina del Canal 13 de TV AZTECA. Las peticiones, principios y ordenamientos eran básicamente los mismos del EZLN y abajo se firmaba:
"Frente Urbano de Liberación Nacional FULN
Comité Clandestino Revolucionario Proletario - Comandancia General del Ejército Urbano de Liberación Nacional.
Subcomandante Marco Antonio".
=================================================================
Como una sombra escurridiza se confundió con el follaje, era el puntero del grupo de cinco que, aprovechando las horas de luz del atardecer del día anterior y la escasa luminiscencia que daba una enorme luna llena, había descendido por las cañadas no muy lejos del lugar de la primera reunión de Durito con Marcos. Sus movimientos eran extraños, por momentos permanecía quieto, expectante, como si algunas móviles antenas le avisaran de algo, otras se desplazaba con inusitada rapidez, como un insecto que huye, otras con la imagen de un atacante fiero y decidido: tal era la triple identidad del guerrillero. El comandante Arnulfo apoyó cuidadosamente la ballesta. El finísimo aparato de caza deportiva contrastaba con el fusil ametralladora terciado al hombro. Se quito las pesadas botas de campaña que amarradas por las agujetas colgó también del hombro, saco entonces sus guaraches indígenas con suave suela de piel de venado y calzándolos los apretó fuertemente con las correas de gamuza. Oxib-Pech permaneció largo tiempo inmóvil. Con gesto rápido tomó y armó la ballesta con la poderosa flecha de punta acerada y ordenó con un gesto a sus cuatro compañeros que esperaran. La misión era una de las tantas de reconocimiento. Aprovechando la habilidad del H´men se marcaban posiciones, se cuantificaban las fuerzas y se ponían a prueba las propias capacidades y el entrenamiento del mismo EZLN. Esta vez fue diferente, había localizado la tanqueta y a los morteros y contado a los efectivos de tropa. Sus pies se deslizaban delicadamente, el delgado cuero le permitía sentir cada rama, cada piedra, pisando sin ruido confundiéndose con la vegetación. De pronto, su finísimo oído detectó los pasos: uno, dos, tres, cuatro, quizás cinco soldados se movían a sus espaldas, estaban rodeados. Paso a paso regresó, ni un ruido, ni un suspiro. Con una seá indicó las posiciones, relucieron las armas, se preparo la bazuca. Aparecieron de improviso las pesadas botas que se hundían en el lodo y el machete se abría paso entre la hojarasca; unos ojos inyectados de sangre se posaron en él, las manos volaron a empuñar la metralleta. Demasiado tarde. Una corta y brillante flecha le atravesó el cuello al mismo tiempo que atronador ruido de las balas se generalizaba y la tanqueta explotaba hecha mil pedazos. Luego nada, sólo las sombras.
"Parte de acción militar del EZLN.
El día de ahora a las 6.30 de la mañana en patrulla de reconocimiento fuimos rodeados y sorprendidos por efectivos del Ejercito opresor, repeliendo al ataque. Con un muerto y un herido como resultado del mismo. Se consideran como posibles bajas del enemigo quince soldados y un oficial, una tanqueta destruida y unos veinte heridos.
Comandante de la patrulla
Arnulfo".
"Parte de acción del VII Batallón de asalto
El día de ahora a las 6.30 de la mañana fuimos arteramente sorprendidos y atacados por numerosos efectivos del EZLN, defendiéndonos valerosamente. Resultado del ataque se sufrieron dos bajas y cinco heridos así como la perdida de la tanqueta artillada T001202.
Las bajas inferidas al enemigo fueron numerosas, estimándose veintiún muertos y diez y ocho heridos.
Teniente Coronel
Casimiro Reynoso Bracamontes".
=================================================================
La ceiba era muy alta y frondosa, sobresalía claramente del resto del follaje, a la vera del río en un requiebro que el mismo hacía en lo amplio de la hondonada. El lugar entre las ramas había sido escogido para formar una plataforma de dos por dos metros, igual a las que se preparan para cazar a los escurridizos tapires o anteburros, pero a mucho mayor altura.
Todos los días sin faltar pasaba el enorme aparato justo despues del amanecer, fuertemente armado con los misiles listos para disparar; entrando justo por la vaguada viraba rugiendo listo para dirigirse directo a Comitán y de ahí a San Cristóbal de las Casas.
Esa madrugada había gran alboroto en Las Adjuntas. La primera cosecha de café gourmet seleccionado, café de altura, se empacó en los gruesos costales, lista para que la beneficiadora tostara los verdes granos; la cosa urgía y ante la imposibilidad de sacar la cosecha por tierra, Martens consiguió de su amigo el Tigre que fuera el mismísimo y enorme helicóptero del ejército el que sacara la preciada carga.
- No te preocupes Pablito, la misma semana en que levantes la cosecha se sacará integra, así que tengamos que dar veinte vueltas para lograrlo; pretexto no falta: dos o tres cuetitos y una que otra puta india despanzurrada serán motivo suficiente.
- Y podrá con tanto peso el aparatito?
- No marches!, Martens. Podrá con eso y mucho más, incluso si quieres divertirte vente en el primer viaje para que veas lo padre que se siente cazar a esos mugrosos.
No bien escuchó el aparato el teniente Gonzalo ajustó la mira, aprovechó las blancas rocas de la ribera opuesta y apoyando fírmente la rodilla derecha aguardó expectante la aparición del helicóptero.
Rugiente como un águila que se lanzara sobre la presa, las potentes aspas del aparato agitaban como un pequeño huracán el agua del caudaloso río y el estruendo de los jets espantaron a los monos y los pájaros de las riberas, mientras el aparato se inclinaba para dar la pronunciada vuelta. De pronto en la verdosa pantallita apareció un puntito.
- Carajo, qué es eso?
El piloto no tuvo tiempo de preparar sus armas, la blanca estela del misil tierra aire salía del frondoso árbol y se dirigía veloz hacia ellos.
- Qué es eso que viene frente a nosotros, piloto?
- La muerte señor, la cabrona muerte!
=================================================================
Sonó el timbre, Gaby Molina contestó el interfono de la puerta.
- Quién?
- ESTAFETA, un paquete para la Sra. Juvera.
- Si, un momento.
Sorprendida abrió el pequeño paquete, apareció el menudo proyectil de bronce pulimentado, apenas deformado por el impacto y a su lado una curiosa nota:
"Según lo prometimos Luis y yo no cejaríamos hasta haber hecho justicia. Los cinco hombres directamente implicados en el crimen de Elenita y sus papás han recibido el castigo que se merecían.
Saludos
Lic. Apolinar Ledesma O".
CAPITULO 37
El temporal estuvo a punto de echar a perder la reunión. En aquel 15 de Agosto del 2005 se presentaban, en la zona peninsular, los efectos de la depresión tropical Norma; vientos huracanados de ochenta kilómetros por hora, poca visibilidad y una lluvia incesante retrasaron el vuelo casi cinco horas. Por fin, a la una de la tarde, arribaron a la ciudad de Mérida. Un amable pero casi impertinente reportero les tomo santo y seña, en lo que pasaban por aduana y migración.
Un sentimiento de temor les invadió. Habían pasado por una rigurosa revisión en la ciudad de México; el voluminoso equipaje que como científicos cargaban fue minuciosamente desempacado; los soldados mal encarados, bruscos y groseros, maltrataban todo, pero cuando descubrieron las armas y cuchillos, fue el acabóse.
Así se conocieron José Negrín y Alfredo Hide, al coincidir, en uno de los separos de la "PJF" (1) , en el aereopuerto. Después de presentar documentación especial, credenciales y todo tipo de papeles, fueron trasladados directamente al avión que los traslado a Mérida.
Afortunadamente, en Mérida, todo fue muy diferente. Un hombre bajito, pero con una atrayente personalidad, se les acercó.
- Señores, permítanme presentarme, Miguel Tunkulucho Sen, su anfitrión.
Vestía con elegancia una extraña "camisola blanca" (2), suelta, con múltiples y delgados plisados al frente y atrás, bolsillos superiores e inferiores como si se tratara de una chaqueta cazadora; el material de pura y fina seda, contaba con unos discretos pero bellos bordados, también en blanco; el pantalón negro, de casimir muy bien cortado, calcetas blancas y zapatos lisos del mismo color.
La cabeza, ligeramente más grande de lo normal, de forma oblonga; el perfil extraordinario, idéntico al de los antiguos mayas.
- Por aquí, por aquí, todo está debidamente arreglado.
Fueron entonces trasladados a un moderno y cómodo hotel, donde Tunkulucho les dijo.
- Señores comprendo su cansancio. Les dejo pues y les espero para salir a cenar, aquí mismo en el lobby a las veintiún horas, les parece?
El tiempo de descanso pasó en un instante. Limpios y puntuales aparecieron en el lobby, los dos de traje sport, en el mismo color como si se hubieran puesto de acuerdo. Tunkulucho, les esperaba sentado en mullido sillón y fumando un largo y extraño habano; de inmediato se puso de pie y los tres salieron con dirección al estacionamiento.
El lugar era encantador. La casa, no muy grande, se encontraba ubicada al frente de un frondoso jardin. Había cesado de llover, dejando tras de sí una ligera brisa y fresca humedad en el ambiente. Construida a principios de siglo era deliciosamente art-nuveau, un pequeño pero elegante hall daba paso a las distintas habitaciones, ahora habilitadas como restaurante; las alfombras, los muebles y cortinas, todo, hacían un auténtico y refinado lugar de los años veinte.
Fueron recibidos por un bien vestido maitre quien los pasó a un íntimo e iluminado saloncito; en el y sentado a la mesa, estaba un nervioso individuo, José Pereda.
La deliciosa cena fue servida: primero los "panuchos" (3), luego una olorosa y rica "sopa de lima" (4) y de plato fuerte un delicioso y picosísimo "mole negro" (5), acompañado de "papadzules" (6).
José Negrín y Alfredo Hide saborearon con agrado aquellos extraños platillos, no sin dejar de mitigar el picante sabor del mole con fuertes y copiosos tragos de negra cerveza León Negro; por el contrario, el defeño José Pereda comió todo como si tal cosa. Al final y después de un delicioso café acompañado de caballeros pobres, Tunkulucho pidió al mesero despejara la mesa y les escanciara más café.
- Señores, el Dr. Pereda y yo nos sentimos muy honrados con su visita, pero las circunstancias y el tiempo, no nos permiten demorar más la explicación de los motivos de nuestra invitación.
Pereda se dirigió, entonces, a una mesita de donde tomó varias carpetas las cuales entregó a los invitados.
- El licenciado Tunkulucho me ha pedido que informe a ustedes en forma breve, pero lo más completa posible, el resultado de los estudios que, a través de la dependencia a mi cargo, se han realizado con la loción y el incienso. Espero que ustedes los hayan probado antes de su venida.
Durante un par de horas, clara y metódicamente, presentó el menudito hombre: estadísticas, muestreos, pruebas de laboratorio, análisis clínicos, análisis físicos, análisis bioquímicos, radiografías pulmonares, tomografías y angiografías, composición molecular y atómica, estudios espectrográficos y muchos datos más.
Informó después sobre el estudio del comportamiento animal, no sólo de colonias de insectos, sino también de aves, mamíferos y hasta peces y sobre los mismos, estudios idénticos y paralelos a los realizados con el ser humano. Un increíble trabajo, documentado, además, por el estudio del comportamiento de toda clase de animales. Trece largos años de investigación.
Una sola lengua y cuatro acentos se mezclaron: las breves y atinadas frases de Tunkulucho que, por razón de su ascendencia maya, resultaban en cadencioso español con ritmo silábico; otro cantarino y pegajoso del altiplano mexicano, aunado al suave y propio del sudamericano y contrastando el acento recio y hermoso de la cantabria española.
Los ceniceros se colmaron, una y otra vez, con la ceniza de los habanos que Tunkulucho distribuyó generosamente, entre los comensales.
Por fin, el modesto científico concluyó:
- En resumen señores, las substancias de referencia producen lo siguiente:
Un ambiente, no tóxico, formado por las emanaciones de la loción que se asientan en los lugares que habita el hombre y en su piel; sus efectos son remanentes, aún después de bañarse.
El incienso crea un espacio o área de respeto que no es invadida por ninguna especie animal, exceptuando los domésticos; esto es semejante a los espacios de las aves o a los humores que algunos mamíferos emiten.
Son asombrosamente no tóxicos; los residuos son perfectamente asimilables por el hombre y en la tierra resultan un excelente abono orgánico.
En ninguna especie de insecto o animal producen daño o mutación alguna.
Asómbrense ustedes: he logrado colocar en mis manos a un peligroso escorpión y le he incitado a atacarme; siempre con resultados negativos.
Por último, he creado un cigarrillo, el que ahora fuman ustedes -los dos científicos se miraron asombrados- Produce una adicción más fuerte que a la mariguana, pero con resultados sorprendentes; resulta ser un bronco dilatador y regulador de la función cardiaca, no produce sedimentos y no tiene ni rastro de alquitranes, tampoco altera, en forma alguna, las funciones gástricas al incorporarse con la saliva. Es, por lo tanto, un excelente medio de difusión y comercialización del producto.
Los dos extranjeros asediaron a José que, crecido al castigo, dió más y más explicaciones.
Llegó entonces la desilusión.
- Sin embargo, existe un gran problema. Como verán en la carpeta V, hemos podido descomponer las sustancias en prácticamente en todos y cada uno de sus componentes; las cadenas moleculares han sido identificadas y con la ayuda del licenciado Tunkulucho y sus conocimientos de herbolaria maya y mesoamericana, se han podido identificar sus origenes vegetales, excepto uno.
- De alguna forma mis estudios en el Perú se hermanan con el suyo, pero con muy distintos resultados Doctor. Lo que no me explico es como tiene usted esa loción y ese incienso.
- Yo los consigo -dijo Tunkulucho- pero mi proveedor, un viejo amigo maya, se ha negado, hasta ahora, a revelar su procedencia. Esta es la razón de su visita. Mañana mismo partimos a la selva de Campeche, están dispuestos?
- Por supuesto -dijeron los tres entusiasmados.
A la puerta del hotel les esperaban dos flamantes "hummers" (7), uno de ellos artillado. Tunkulucho se apresuró a explicar.
- He conseguido el apoyo del ejército; la zona a la que nos dirigimos es zona de la guerrilla y por lo tanto, extremadamente peligrosa
El peruano, conocedor del alcance de aquello, estuvo a punto de negarse, pero al fin, convecido por el sargento que comandaba los vehículos, accedió.
El camino resultó espectacular. Para el medio día salió esplendoroso el sol. En los cómodos y equipados vehículos encendieron el sistema de aire acondicionado y de no ser por lo maltratado del camino, el viaje hubiera sido perfecto.
Llegaron a Dzibalché cerca de las cuatro de la tarde, no sin antes pararse a preparar y disfrutar del rancho.
- Bien, señores, a partir de aquí seguimos a pie; preparen sus cosas, eso sí, nada de armas, soló sus cuchillos de campo, los instrumentos y el equipo para acampar.
Tomó Tunkulucho una grande y pesada mochila y se dirigió con paso firme al oeste, fuera de la población.
Aquellos tres hombres no cabían en su asombro; de momento no vieron las monumentales ruinas pero, de pronto, se encontraron justo en medio. Tunkulucho entonces mostró las estelas: ahí, delante de ellos, estaba la gran estela verde con la figura de Oxib-Pech Yum Kax, "Señor de los Bosques". Les indicó los geroglificos numerales y las fechas, la de la fundación, la de la institucion de los canteres y luego dijo:
- Esta fecha misteriosa, por aguna razón que desconozco, coincide astronomicamente con el día de hoy.
Se encaminaron al "cenote" (8) de la gran ciudad: era amplio y profundo y en su orilla existía un pequeño altar de piedra húmeda y verdosa, con raras inscripciones y una enorme cabeza de serpiente, "Cuculcán" (9); la frondosa vegetación lo cubría casi todo y las aguas verdes centelleaban de vez en vez, cuando algún rayo de sol incidía oblicuamente sobre el espejo del límpido líquido. Un suave rumor parecía darle vida.
Buscó el viejo licenciado un lugar donde acampar y ayudado por los demás, montó el pequeño campamento; antes de iniciado el atardecer estaba listo.
Como si supiera lo que iba a suceder pidió a José y a sus compañeros que instalaran en una esquina, sobre el altar, en una pequeña mesa desarmable, sus finos instrumentos de medición, retirándose por un momento a su tienda de campaña.
Regresó completamente transfigurado: vestido con sandalias de cuero y un ligero taparrabos, lucía una especie de chal orlado de pedrería de jade, collares verde y rojo, muñequeras y tobilleras de cuero de venado y un hermoso y complicado penacho.
Sin decir nada, se adentró en la selva y volvió con un pequeño atado, envuelto en cueros, para proteger su contenido.
- Hemos de preparar diligentemente la hoguera con el ardiente "chah" (10) y sobre este un amplio "xamach" (11).
Encendió la madera que traía y colocó un amplio plato decorado de grueso barro sobre cuatro piedras extraidas del mismo lugar.
Con fuerte voz, pronunció una oración, primero en maya y luego en español, para que los otros le entendieran.
"En el año vigésimo cuarto del 1 Ahau (12), el señor de los cielos y la tierra hará buena su palabra celestial, oh padre!, vendrá sobre nosotros, sobre nuestras almas "Hahal Ku" (13) , Deidad-verdadera; ellos son los que lo habrán querido, oh padre!." (14)
De pronto y sin sentirlo, apareció una extraña figura vestida con sandalias, un amplio taparrabo de fina palma tejida con una orla de cuero y grandes esmeraldas, un festón de plumería de guacamaya; el cinturón, también de cuero y esmeraldas, sostenía una funda amarilla decorada con franjas de color naranja y verde, dentro de la cual guardaba un cuchillo de obsidiana; fuertes tobilleras y muñequeras contenían los tensos músculos de sus extremidades; el pectoral estaba formado por una delgadísima piedra de jade que representaba claramente la cabeza de un jaguar; sobre los hombros y amarrado al frente por cintas de algodón de múltiples colores, una cobija de palma tejida; sobre ésta un collar de piedras rojas, verdes y azules; dos sofisticadas orejeras adornaba sus orejas, fabricadas con hueso, cuero y cuentas coloreadas semejantes a las del collar; parte del largo cabello había sido cuidadosamente entretejido con minúsculas cuentas de madera formando una gorguera; largos pelos en la barba y el bigote estaban de la misma forma arreglados, con cuentitas de madera; de un poro de la nariz, perforado, pendía una cuidada y elegante pluma verde de la cola de un "kutz" (15); lucía un extraño antifaz de color crema y amarillo, que formaba sobre la frente un tercer ojo con una transparente piedra de jade; en la cabeza un elegante y pesado penacho formado con dos grandes caracoles y montado entre éstos un estilizado cuerno, que representaba al agua; encima de todo aparecía el resto de su cabello, decorado con las mismas cuentas y sujeto con dos aros de jade; cayendo, finalmente por detrás, un espléndido penacho de plumas multiculores.
Los tres se mantuvieron callados y sorprendidos. Mientras se desarrollaba un diálogo en maya, que fue después caballerosamente traducido por Tunkulucho.
- Gran "H´men" (16) de Maní la grande, la bella. Acudo a ti y a tus amigos "Hits´atob" (17), según el mandato escrito desde los antiguos tiempos, por nuestro señor y único Dios.
- Ha de cumplirse, pues, la profecía, en el día fijado por la rueda de los "Katunes" (18), dando, así, cumplimiento a la primera encomienda de mi iniciación como H´men, hace ya muchos "huinales" (19).
Tunkulucho reconoció, entonces, a Pedro Oxib-Pech Cano.
- Ho gran Mai!, grande entre los grandes, el nombrado Señor de los Bosques, como ves, todo ha sido cuidadosamente preparado.
Los tres científicos no comprendían nada, absolutamente nada. Esta experiencia les parecía una Historia del Arca Perdida, o de Las Minas del Rey Salomón. Pero el ambiente, su espíritu aventurero o simple curiosidad, cualesquiera que fuera el caso, los indujo a que, sin la menor oposición, siguieran al impresionante hombre que se les había aparecido. Mientras Tunkulucho se quedó a cargo del campamento y de la hoguera.
Al igual que años atrás, la selva comenzaba a musitar el lenguaje de la noche; las bandadas de pericos surcaban graznadoras el cielo que, poco a poco, enrojecía el azul verde de la tarde. Su intranquilidad crecía.
Se detuvieron, por fin, frente a un arbusto de hermosas vainas blancas que brillaban extrañamente a la luz del atardecer. El sacerdote, con acento maya y en un perfecto español que les sorprendió, les ordenó:
- Corten con cuidado. Esta es la planta que les hacía falta, No es tan misteriosa ni rara como piensan, solo que ella misma se confunde entre el resto, para no ser descubierta. Hace algunos katunes, 312 años para ser exactos, quemamos todas las existentes en el mayab y sembramos aquí, éstas, las cuales han sido celosamente cuidadas hasta hoy día. Como pueden darse cuenta, nada es misterioso, ésta es, pues, la "Tikal-Tikal-O-Hom". (20)
No eran, ni con mucho, hombres místicos, antes al contrario en buena parte descreídos, fríos y calculadores, pero aquello los hizo estremecer.
El firmamento rojo como la sangre destacaba el perfil negro, negrísimo de la selva que los rodeaba. Caminaban temerosos, pero a la vez no cabían en su asombro; sus ojos lo veían todo como si fuera de día, ningún animal les molestó, nada, absolutamente nada, se oía, sólo el rumor de sus pasos les seguía.
De ahí en adelante, todo se sucedió con extraordinaria rapidez, todo fue cuidadosamente aprendido, las cantidades rigurosamente pesadas , se apuntaron tiempos y grados de cocción, de precipitación, se midió la finura del molido, todo, todo, en claro y riguroso orden científico.
Al final frotaron el cuerpo con la loción que habían preparado y echaron al fuego el polvo; de inmediato, un agradable aroma lo invadió todo.
De pronto, de lo más espeso de la selva, surgió el rumor de los tambores indigenas, al tiempo que el gran Mai entonaba un canto, que fue traducido por Tunkulucho.
"YVM-HVM-NAB-KV, IN YVMILEEX-CIN" (21)
vengo a ti, humillado, inclinada la frente
a presentarte, sumisos, respetuosos, suplicantes,
a los grandes "H´Benob" (22), a los
"Hits´Atob" , del oriente y occidente;
a ellos, sólo a ellos, he entregado
la fragancia de la esplendente,
la divina, desconocida,
la poderosa Tikal-Tikal-O-Hom.
Con ella y sus hermosas hermanas,
combatirán los humos,
que adormecen y envenenan,
se restablecerá el orden de la vida
y será respetada la existencia.
Ve, padre, cabalmente cumplidas
nuestras profecías liberadoras:
florecerá el petén y las tierras mayas,
será de todos tu infinita sabiduría.
De pronto, el Gran Sacerdote desaparació. Silencioso, como una sombra, se deslizó entre la selva. Guardó con cuidado su indumentaria en un nicho, perfectamente protegido. Vistió, entonces, la ropa de campaña y el pulido pavón de las armas y los cartuchos brilló al colocárselas sobre los hombros. Se peinó y amarró el cabello en forma de trenza y se cubrió la cabeza con oscuro pasamontañas de lana.
Un grito se escuchó en la selva. Tunkulucho supo su significado.
- Oh gran "Chak-Mool" (23) la primera y sagrada encomienda se ha cumplido!
Mientras tanto, alrededor del fuego, los cuatro hombres departían lanzando hacia el cielo, el humo de sus habanos.
Constituidos, desde ese momento, en "LOS AMIGOS DE LOS INSECTOS"
FIN=================================================================
(1) "PJF".- Policía Judicial Federal.
(2) "Camisola blanca".- Ropa regional conocida como guayabera.
(3) "Panuchos".- Tortas pequeñas de maíz con relleno de carne y hierbas aromáticas regionales.
(4) "Sopa de lima".- Sopa ligera elaborada con limas.
(5) "Mole negro".- Mole elaborado con chiles regionales y carne de venado; de color muy obscuro.
(6) "Papadzules".- Tortitas de verdura y flor, con un sabor agridulce.
(7) "Hummers".- Modernos vehículos militares de fabricación americana.
(8) "Cenote".- Pozas muy amplias y profundas de agua dulce que se encuentran por debajo de las capas calcáreas de la península de Yucatan.
(9) "Cuculcán".- Nombre maya del dios náhuatl Quetzalcóatl o Serpiente Emplumada.
(10) "Chah".- Ocote o pino americano.
(11) "Xamach".- Comal o sartén de barro.
(12) "En el año vigésimo cuarto del 1 Ahau".- Fecha cabalistica indefinida.
(13) "Hahal Ku".- Nombre que los gobernantes y sacerdotes daban a un dios único y al que se dirigían, en singular o en plural, pero como uno solo; a este dios sólo lo conocían estos, el resto de las divinidades era para el uso del pueblo y les servían para dominarlos.
(14) Verso transcrito, con una ligera variacion en la fecha mítica, de el EL LIBRO DE LOS LIBROS DE CHILAM BALAM. Traducción de sus textos paralelos por: Barrera Vázquez, Alfredo y Rendón, Silvia.- Colección Popular, Fondo de Cultura Económica. Tercera reimpresión. México, 1972.
(15) "Kutz" .- Pavo de monte de colorido plumaje.
(16) "H´men".- Sacerdote.
(17) "Hits´atob".- Sabios, doctos.
(18) "Katunes".- Periodos de tiempo, equivalentes a 7,200 días. 19,72 años aproximadamente.
(19) "Huinales".- Años.
(20) "Tikal-Tikal-O-Hom".- Planta desconocida nombrada en escritos mayas.
(21) "YVM-HVM-NAB-KV, IN YVMILEEX-CIN".- Padre Único Dios, Oh, Gran Sol!
(22) "H´Benob".- Sacerdotes principales.
(23) "Chak-Mool".- Puma.
EPÍLOGO (Capítulo 38)
En la negra noche se anunció el extraño resplandor de una inesperada aurora. El pesado aldabón de la conciencia despertó a la Patria, se levantó del mullido lecho del pegajoso conformismo y lentamente atravesó el estrecho pasillo de la duda hacia el enorme portón de la injusticia; lo abrió de par en par. Encontrose sola ante el amanecer que desgranaba su luz como hojuelas de maíz doradas, sintió en la cara un hálito pestilente y frío que la hizo retroceder sobre los pasos de su historia diciéndose en voz alta:
- Por qué el preámbulo de la libertad siempre huele a muerte...?
La guerra agota, cansa, pero no para el que está hastiado de la opresión y la injusticia. Los doce largos años de lucha y de incertidumbre trocaron a los niños en jóvenes valientes, a los jóvenes en hombres maduros y decididos y a los hombres maduros en recios y viejos estandartes de la verdad suprema de la libertad.
Es ley, aún de la Dictadura de Partido, que detrás de un hombre débil y dependiente de las circunstancias surja un hombre de mano dura e intransigente; fue eso precisamente lo que sucedió. Chaparro y mofletudo, homosexual comprobado, daba a su voz ésa inflexión tipluda y jodedora; sus arrebatos de furia, terribles y lindantes en lo esquizofrénico, por lo que su gobierno heredó lo tambaleante. Su mano dura, fue la del opresor asesino. Los crímenes políticos de todo tipo y orden ensombrecieron aún más el panorama; lo grave fue que empezó los tres primeros años en forma tal que engañó a todos, incluso a los de su propio partido; recurrió, nuevamente, a una señora muy conocida: la lujuriosa y provocativa Economía de Ficción y por segunda vez en menos de seis años hundió al país en la inflación; los Estados Unidos entrometidos y amenazantes, como siempre, exigieron un estado de excepción y clasificaron al país como de alto riesgo económico y social; el fenómeno de los capitales golondrinos se volvió a hacer presente pero con un agravante mayor porque, en una actitud absurda el presidente anterior había abierto el paso a los casinos americanos y europeos creando verdaderos antros de prostitución y lavado de dinero; las mafias y los narcotraficantes se afianzaron y organizaron mejor, pero como es lógico, al convertirse las principales capitales y centros turísticos en fastuosas Habanas se segregó a la gente, incluso al mismo gobierno que, en una actitud demente, aplicó al ciento por ciento el estribillo de "dejar pasar, dejar hacer" y continuó creyendo que en este mundo sólo a los pendejos les va mal.
Detrás de todo esto ocurría algo peor. La oposición había tomado fuerza, pero una fuerza apática escondida en triunfos que no quería perder; incurrió en errores gravísimos dejando que sus elementos se corrompieran y lo que es peor, que sus nuevos militantes buscaran el poder por el poder.
Al mismo tiempo se extendió la guerrilla lo que permitió al EZLN mantenerse fuerte. El Ejército se convirtió en la partida presupuestal más alta del país y sucedió lo que sucede con cualquier fuerza opresora: sus elementos se convirtieron de alguna manera en mercenarios, detentaron salarios elevados, descuidaron los equipos y las armas, gastaron las municiones y perdieron efectividad mezclando su actividad castrense con la prostitución y los vicios..
La guerrilla se consolidó y el EZLN extendió su influencia a todo el país; sin embargo mantuvo al grueso de su tropa, unos ocho mil elementos, en los altos de Chiapas en constante combate.
Igual sucedió con el EPR el ERIP y el EULN los cuales actuaban en aparente forma autónoma pero siempre sin agredirse entre ellos haciendo sospechar a muchos de que se trataba de un mismo movimiento armado.
Al mismo tiempo se fueron formando y consolidando tres congresos: El Congreso Nacional Indígena, El Congreso Nacional Popular y El Congreso Nacional de las Instituciones. Estos establecieron una eficaz campaña de concientización y denuncia y poco a poco establecieron las bases para un nuevo orden social y político.
La Secretaría de Gobernación convocó el miércoles siete de septiembre del 2005, por instrucciones del Presidente de la República, a la Junta a los Secretarios de la Defensa Nacional y de Marina, al Secretario de Relaciones Exteriores, así como al Procurador General de Justicia. La reunión se efectuó a puerta cerrada y en completo sigilo; ningún medio fue avisado, cada quien fue llegando a horas diferentes.
- Señores les he pedido comparecieran a esta reunión porque las cosas han llegado a tal punto de incertidumbre que nos es necesario tomar medidas radicales contra los alzados. El gobierno americano me solicitó, en forma confidencial, que se declare al país en estado de emergencia y se suspendan las garantías individuales, permitiendo la entrada de un contingente especial de las fuerzas especiales de la ONU, con el fin de negociar la paz con las fuerzas insurgentes. Que piensa usted de ésto General Lazcano?
- Con el perdón de usted Señor Presidente, no es posible hacer caso a semejante pendejada, sugiero adoptemos una actitud severa con los grupos guerrilleros, en particular con el EZLN. Obra en poder de usted nuestro plan Lazo de Cochino con el cual podemos lanzar una ofensiva envolvente de cuarenta mil soldados; le garantizo que la ofensiva relámpago acabará con esos jijos de puta en menos de cinco días.
- Y usted qué sugiere, Almirante Ordoñes?
- Pues la verdad coincido cabalmente con Roberto, incluso podemos distraer la atención del EZLN con un ataque de la infantería de marina dirigido desde tres puntos estratégicos: Acapulco, Lázaro Cárdenas y Mazatlan; por otra parte, nuestros contingentes aéreos pueden aplicarse a atacar zonas aisladas de las huastecas y de la región central de Puebla y Oaxaca.
- Qué piensas, mi estimado Miguelito?
El delgado y atildado amanerado Lic. Miguel Machuca Dosamantes pegó sorprendido un brinco y se dejó de limar las barnizadas uñas.
- Bien sabes Carlos que esas cosas me asustan, las decisiones de sangre no son de mi estilo pero, en estricta razón, deberíamos acabar con esos tipos.
La sonrisa de todos no se hizo esperar. Fue entonces cuando el Secretario de Relaciones Exteriores, el Lic. Rubén Benavides Alcántara dijo:
- Mire, Señor Presidente, la opinión del Sr. Secretario de Gobernación me parece timorata, es necesaria sí la mano dura y respeto los conceptos militares pero creo se deben tomar ciertas medidas: No podemos dejar nuestros intereses así nada más volando; es necesario avisar oportunamente a nuestros socios, cerrar casinos, dar el pitazo a la banca y los cárteles, por último comunicar, en forma escueta, a los gringos la realización de la ofensiva y decretar, como ellos nos sugieren, el estado de emergencia y la suspención de las garantías individuales.
- Sí parece conveniente pero, qué piensas tu, mi querido y apreciado Dagoberto?
Dagoberto Uscanga Rentería era un hombre delgado de mirada fría, con apariencia de calavera, daba la impresión de sucio y desaliñado, había sido director de policía y tránsito del D.F. y aunque no se le sabía nada todo mundo pensaba que era el ejecutor.
- Mire usted Don Carlos, la PGR siempre requiere de un motivo. Habrá que dárselo. Debemos aparecer como agredidos y no como agresores: Lo ideal es que nos hagamos presentes en el momento preciso, de esta manera fabricaremos pruebas suficientes a los ojos de todos, sobre todo a Derechos Humanos. Tengo preparados a unos quince elementos entre estos esta uno que conoce muy bien Chiapas, Samuel Buenfil Márquez el "Sami", fue el que no se rajó con aquel asunto de Las Adjuntas.
Describió entonces en forma concreta pero detallada el casi olvidado incidente.
- Por cierto creo que es conveniente avisar y tener de nuestro lado al Senador Américo Chom Luján, podrá ser el elemento de enlace con el Gobernador.
Durante toda la tarde y noche siguieron con su plan, acordaron funciones y encomiendas; el golpe de gracia sería dado a los zapatistas el diez de septiembre a las veinte treinta horas y se anunciaría el triunfo el mismo día del grito el jueves quince de septiembre.
Aquellas reuniones a desayunar habían cambiado radicalmente. Los dos hombres fornidos mostraban a las claras las arrugas de la preocupación y el compromiso en las frentes: la una sonrosada y la otra morena, el pelo de ambos dejaba ver los iridiscentes tonos de las canas prematuras. Algo no había cambiado: Luis traía su inseparable sweter de cachemer y Apolinar sus inconfundibles lentes Carrera. El lugar de la cita era ahora el antiguo y tradicional restaurante de "Los Azulejos", el Samborns Madero como lo conocían otros; sentados en una apartada pero segura y estratégica mesa se encontraban el jefe máximo del EULN y el encargado de inteligencia de los movimientos guerrilleros.
- Estás seguro, Luis, que el "Sami" no es uno más de esos agachados soplones de la perjudicial?
- No mi hermano ese es todo un machito rompe jetas, deja que lo conozcas.
Como surgido de la nada, se sentó a su lado un verdadero gigantón, de unos cuarenta años, la frente amplia con el pelo entrecano y profundas entradas de una incipiente calvicie; vestido con pulcritud no disimulaba el arma reglamentaria que portaba en la sobaquera del lado derecho y en el cinto relucía la insignia de la PGR.
- Que tal Aguilita, gusto en verte de nuevo. No te veía desde que te nos pelaste en el atentado contra el Secretario de Agricultura. Si que hiciste un buen trabajito, te cargaste al panzón Uriarte y a cinco guardaespaldas en menos de lo que canta un gallo.
- A poco me reconociste entre los mirones?
- Pues claro Apolinar! Hasta tuve que componer dos videos, no fuera que te reconocieran.
- Y cómo va la cosa?, a que tanta urgencia de vernos?
- Pues esta todo que arde. El Calacas me buscó entrada la noche para darme una comisión en Chiapas y en cuanto me enteré de todo pensé: ahora es cuando Samuelito, esta es la coacción que esperaba el Aguilita.
El pequeño foco rojo se prendió intermitentemente. Juan se paró apurado del asiento. Era la señal que esperaba que nunca llegara. Ramona, que se había vuelto asidua colaboradora, trabajaba por la mañana con los enlaces del movimiento a todo el mundo. Conjuntamente con Luis diseñaron una complicadísima clave alfa numérica con variantes para cada día del año y mediante esta recibían en forma indirecta comunicados desde Austin Texas y solamente que fuera de extremada urgencia los mensajes eran transmitidos de noche. Aquella luz roja significaba prioridad absoluta.
- Rosita salgo y no me aparezco en todo el día.
- Seguro Juan, le pasa algo a Ramona?
- No nada, es que olvidé un encargo.
Salió como alma que lleva el diablo y dando vuelta a la larguísima cuadra se paró en frente del desvencijado zaguán del estanquillo, tocó un viejo y oculto botón de timbre y después de escuchar que era removida la gruesa tranca que guardaba la puerta, la abrió apresuradamente.
- Qué sucede Ramona?
- Un comunicado especial de Austin.
El mensaje comprendía quince hojas en letra menudita, al principio parecía decir algo despues el resto era ilegible.
"De: Mauricio Arosamena.
Para: Juan Álvarez H.
Asunto: Ponecia filosófica para el Neoliberalismo de Masas.
Estimado Juan el pasado día siete de septiembre se celebró reunión de connotadas personalidades relacionadas con el Neoliberalismo pragmático, creo te serán de sumo interés las conclusiones que te transcribo a continuación.
A"33%6&¡_df qil 112##3: ;;?==))%&BEM>melp pwz**/¡*¨¨:]*afs kfjknkoookckj jkaknk1 2459(()iuh))Iii#2$46................"
Pasaron las horas y conforme transcriban, se enteraron del plan "Lazo de Cochino" y de sus detalles colaterales. Lo mas grave es que existía orden de aprensión para muchisima gente, entre estos ellos dos.
Con el tiempo contado mandaron febrilmente, mensaje tras mensaje y prepararon sus cosas para salir de madrugada, Ramona rumbo a Tapachula con Ramoncita a una casa de seguridad que sólo ellos conocían y Durito a su último encuentro con Marcos.Un satélite de fallida inteligencia militar se aburre y bosteza ostensiblemente. Allá abajo, se adivina, hombres y mujeres hablan y escuchan, caminan, se tropiezan y caminan de nuevo, buscan. Buscan muchas cosas, por ejemplo, buscan encontrar lo que buscan. Parecen alegres en esa búsqueda. No se ve nada especial en ellos, parecen hombres y mujeres comunes y corrientes. Bueno, parece que alguno de ellos es particularmente narigón, pero fuera de ese detalle todo parece normal. Sí, podríamos decir que el Poder puede estar tranquilo.
No se detecta ningún peligro importante, no hay armas ni nada parecido, sólo palabras.- Bueno, creo que hoy será un día normal, un Día y una Noche con hombres y mujeres hablando.
- Un momento! Qué es aquello que aparece en la pantalla?, es una cucaracha?
Los poderosos aparatos electrónicos del satélite empiezan a analizar todos los datos: tamaño, peso específico, textura, forma, velocidad, cadencia y los etcéteras que el complicado software ha incorporado para justificar su elevado precio. En cuestión de segundos, la computadora espacial termina de confirmar los datos e inicia su confrontación con el gigantesco archivo que contiene los datos de todos los probables enemigos del Poder y de sus buenas costumbres. De pronto suenan las alarmas y se encienden focos de colores. Uno pensaría que se trata de un árbol de Navidad si no fuera porque en la pantalla se lee, claramente: Peligro supremo!. La computadora parece cibernéticamente aterrorizada. En las grandes capitales del país, la soberbia activa sus planes de ultra defensa.
Durito mientras se quita el impermeable y deja un pequeño charquito de agua en el piso, dice.
- Ese satélite es un imbécil, mira que confundirme con una cucaracha.
- Pues ya ves no es tanto, te identificó, lo que no saben estos cabrones es que nosotros también usamos sus pinches satélites.
- Por eso es que vengo en persona Marcos, este expediente contiene un plan de ataque que el Gobierno piensa activar el sábado.
Una pequeña pero bien dotada sala de control de operaciones le servía a Marcos como oficina móvil de guerra, los generadores, cuidadosamente enterrados y protegidos, suministraban la energía sin que se escuchara el menor ruido. De nuevo el humo blanquecino de las pipas invadió el recinto haciendo funcionar automáticamente un silente ventiladorcito.
- Carajo! esto parece el cuartel de un cabrón generalote gringo.
- No, simplemente es que después de estos años estamos preparados para todo.
- Bueno... quien sabe si para todo.
- Me lleva una chingada, estos mamertos nos quieren madrugar.
- Y...
- Y, qué vas a hacer? Tendrás tiempo para un repliegue estratégico.
- Que repliegue ni que ocho cuartos, la única solución es ganar!(1)
Aquel viernes nueve de septiembre irrumpió un comando en la sede de la bolsa de valores al mismo tiempo que se notificaba a todo el mundo un escueto comunicado.
"Declaración Conjunta de Guerra
Las fuerzas libertarias del EZLN, EPR, ERIP y el EULN declaran al Pueblo de México su disposición inmediata de abrir el Frente Nacional de Guerra con la acción coordinada de todos nuestros frentes a fin de enfrentar al Gobierno Opresor.
A partir de las ocho horas de este 9 de septiembre del 2005 las distintas comandancias unidas declaran:
1.- Se considera al país en estado de guerra, por lo que se suplica a todos los ciudadanos permanecer a resguardo en sus casas.
2.- A efecto de evitar los movimientos de dinero de la nación, al momento de esta circular serán tomadas por la fuerza las doscientas cincuenta principales sucursales bancarias y cincuenta casas de bolsa; en caso de ser repelida nuestra acción no dudaremos en hacer uso de la fuerza. Además serán tomados como rehenes los funcionarios de dichas instituciones.
3.- Se comunica al pueblo de México que en el término de setenta y dos horas se tomarán acciones de guerra en contra de instalaciones de energía, suministros de agua potable, combustibles y en general en contra de todo lo que se pueda considerar una acción desestabilizadora.
4.- Todo agente del orden, policía o militar, será considerado como enemigo.
5.- Toda persona que sea detenida y en posesión de moneda o bienes transferibles por más de 500.000 pesos será detenida y sujeta a juicio sumario, por traición a la Patria.
6.- Todos los establecimientos públicos como bares, restaurantes, centros nocturnos y casinos deberán ser clausurados, incluso los instalados en los hoteles.
7.- Se permitirá la apertura de tiendas departamentales y supermercados en horarios limitados de 10.00 a 12.00 y de 16.00 a 18.00 horas, inclusive los domingos.
8.- Se establece el toque de queda a partir de las 20.00 horas y hasta las 7.00 horas del día siguiente, en caso de desobediencia se disparará indiscriminadamente.
9.- Se solicita a todos los organismos de asistencia social, hospitales y de derechos humanos su apoyo irrestricto para con los heridos que tengan las partes con motivo de este inevitable enfrentamiento.
10.- Se ruega a empresarios, comerciantes, obreros, campesinos se mantengan activos a fín de evitar la hambruna y el desorden. El movimiento se reserva el derecho de sustituir a los que se nieguen y tomar presos a quienes no cooperen con la nación.
Frente Nacional de Guerra
Muera el Gobierno Traidor y Opresor
¡PARA TODOS TODO, NADA PARA NOSOTROS!
NUESTRA LUCHA ES NACIONAL"
El ruido de los misiles, los obuses y otras pendejadas ensordeció a todos los habitantes de la selva. No cuarenta sino casi sesenta mil efectivos se habían lanzado a la lucha con veinticuatro horas de anticipación; con las actividades a medio coordinar y en un intento desesperado de frenar los levantamientos se inició la operación "Lazo de Cochino" que, por lo mismo resulto eso, como lazo de cochino.Justo en el momento diez mil efectivos del EZLN se integraban a otros tres mil del EPR en la misma retaguardia del enemigo; más de quinientos túneles y refugios subterráneos permitieron el paso de los insurgentes en las mismísimas narices del enemigo, iniciando así la contraofensiva "Punta de Flecha"; pronto se dispersaron y uno a uno, diez a diez, cien a cien, fueron cayendo en la trampa los soldados; se equivocaron las armas y los daños de los bombardeos se revirtieron sobre ellos.
Pronto desde adentro los guerrilleros selectos coparon al grueso de la fuerzas armadas, no podían salir y tratar de adentrase era un suicidio al disminuir el cerco de fuego; de ribete la acción relámpago estaba planeada para un mínimo de autoaprovisionamientos, los convoyes de alimentos y de parque fueron interceptados y los aviones y helicópteros cayeron como mosquitos. Poco a poco se fueron rindiendo no en cinco días sino simplemente en diez. Para el lunes diez y nueve partieron para Tuxtla Gutiérrez, prácticamente sin resistencia alguna.
Decir que la lucha y el triunfo eran cosa fácil sería pecar de optimistas; se luchó palmo a palmo, calle por calle, pueblo por pueblo. Habia algo en favor del Movimiento. Los mexicanos son un pueblo solidario, un pueblo entregado a las causas nobles por sangrientas y violentas que estas sean, así que Juan Pueblo ayudó. Solo huyeron o se perdieron en la triste noche de la derrota, los riquillos, los políticos de banqueta y reloj Rolex.
Planeado o por coincidencia desde las tierras del sur entró un ejército triunfante y bullicioso, precisamente el veintidós de septiembre, no con un Iturbide sino con muchos Iturbides, con las caras alegres y radiantes de frente al sol de la mañana. Era un ejército también Trigarante de Paz, Justicia y Libertad; garantías inalienables del nuevo pueblo democrático, del México Republicano y Soñador
FIN
=================================================================
1.- El diálogo entre el Subcomandante Marcos y Durito se apega, dentro de lo posible, al cuento publicado por el propio Subcomandante Marcos en Julio de 1996, el cual apareció en los principales diarios del país. Puede ser consultado en la hoja web del EZLN.
Gabriel (Kutz) Molina Eguíalis (México) codiseme@infosel.net.mx
© Cibermedios
[Capítulos 1 a 10] [Capítulos 11 a 20] [Capítulos 21 a 30] [Capítulos 31 a 38]