Conexión Maya


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CAPITULO 1

De repente un pájaro, quizá un chinchinbakal (gorrión) perdido, se posó cerca de él sacándolo de sus ensoñaciones.

Pedro Oxib-Pech Cano reavivó lentamente el brillante fuego del chah (ocote o pino americano) y el oloroso humo que brotó ahuyentó la espesa nube de mosquitos y calentó fuertemente su xamach (comal o sartén) donde tostaba sus tortillas y preparaba un humeante y delicioso café a las afueras de la modesta choza de sus padres a las orillas de su pueblo natal Dzibalche, en el estado mexicano de Campeche. La espesa selva le rodeaba amenazante aún con su obscuridad de madrugada, con los ruidos de los monos saraguates, el penetrante chirriar del ts'aykin (cigarra) y el profundo croar del much (sapo).

A sus diecisiete años Oxib-Pech dejaba correr su imaginación en aquel mundo lleno de aluxs (duendes) y misterios sin dejar de moler en el caam (metate o piedra de moler) el picante y rojo chile. Pensaba en la lección impartida el día anterior por el H'men (Sacerdote); el viejo había platicado mientras todos trabajaban sobre el origen de los sobrenombres, dicho todo en suave y cadenciosa lengua maya: "Cada hombre al nacer un hijo tiene el sagrado deber de imponerle un Coco Kaba (sobre nombre), el que usará con profundo respeto hasta su muerte. Una vez que su mujer de aviso del trabajo de parto y haya acudido la ixmucané (vieja partera) deberá hacer con presteza lo siguiente:

Limpiará el acceso y la entrada a la vivienda con una escoba de palma limpia y fresca, retirando a los perros, gatos y gallinas y rociando con agua limpia el piso; se preparará cuidadosamente una k'ex (ofrenda) colocada toda sobre un amplio h'oma (plato hondo de barro cocido) nuevo y sin uso alguno, conteniendo ixiim (maíz) fresco, cacao, granos de café y carne fresca de yuc (cervatillo); pondrá un hamá (recipiente de barro) con copal y esperará pacientemente el nacimiento de su hijo."

La humedad y el frescor de la mañana separaron a Oxib-Pech de sus reflexiones, sufrió un ligero escalofrío producto de la incipiente enfermedad del paludismo o de aquel dengue endémico que todos en el pueblo padecían; removió nuevamente el fuego y comió con alegría parte de su frugal desayuno saboreando los ricos frijoles negros preparados por su madre ricamente aderezados con hierbas y flores, según la antiquísima costumbre de la región y que acompañados con las frescas y picosas tortillas con chile le parecieron manjares de sus desaparecidos príncipes y guerreros.

Su mente regresó de inmediato al lado del viejo sacerdote que explicaba: "Al escuchar el llanto del niño deberá prenderse con prontitud el copal y el padre se colocará en total sigilo detrás de la puerta de la choza en espera del primer animal que cruce el umbral de la misma y se acerque a la k'ex, respetando y cuidando que después de entrado éste no sufra daño alguno; cuando al fin se retire correrá presuroso a levantar a su hijo y ofreciéndolo a los dioses repetirá el nombre de su apodo que será el del mismo animal que se dignó entrar a su vivienda.

El H'men interrumpiendo su plática saco de un pequeño morral de fibra de henequén, una pequeña olla de barro negro perforada en su hemisferio inferior así como otra también negra de cuello angosto taponada con corcho y sentándose sobre sus piernas dobladas en la forma tan característica en que aparecen los viejos en las estelas de piedra, empezó a sacar pausadamente la tortilla que, remojada, formaba en el fondo de la mayor una pasta fermentada y olorosa de nixtamal (harina de maíz con cal), hizo una apretada bolita que empezó a comer al mismo tiempo que bebía de la pequeña olla cortos y repetidos tragos del fuerte mezcal que contenía; hecho esto, reanudó su plática bajo un sol abrasador y un cielo profundamente azul."

Oxib-Pech oró a su dios del Ixiim, Yum Kax, a quien todos los días se dirigía y que siempre veía en la estela principal de las viejas ruinas cercanas a su pueblo cuando lentamente caminaba al dirigirse a su arduo trabajo en el aserradero y se dijo: el H'men Balam (tigre) es idéntico.

Al continuar la plática el sacerdote dijo: "Deberán tener mucha atención de la vigilia pues podrá entrar cualquier tipo de animal y éste no deberá ser molestado en forma alguna". Empezó entonces a describir los animales más comunes que podrían traspasar la puerta. . .

La sak-pakal, paloma torcaza hermosa y lozana con su gorguera, es la delicada y dulce presencia, es la temerosa pero fiel y paciente cuidadora del nido, debe suplir al macho cuando éste se ausenta y con su ágil y rápido vuelo escapará de voc, el gavilán; es también entrega y perseverancia hasta el último sacrificio en donde la roja sangre contrastará con su blanco pecho.

Balam, el divino tigre, de sedoso y moteado pelaje, silente y fiero casi no es visto ni sentido, cuidadosamente planea su ataque, no deja cabo suelto y cuando mata lo hace con escalofriante limpieza; es paciente, muy paciente y sólo teme a chak; prefiere la noche obscura y la traición, sin embargo, no rehuye la lucha y se enfrenta limpiamente cuando es necesario; su fuerza y velocidad son extraordinarias; con sus crios es extremadamente cuidadoso enseñándoles a ser aún más fieros que él.

Chom, el zopilote, es duro y correoso y a pesar de su fealdad es de ágil y lento vuelo; sin embargo, no se complica la existencia y se alimenta de lo que otros dejan, no se opone a los oportunistas que fácilmente lo desplazan, por lo mismo, su nido es inalcanzable y sus críos sobreviven dificilmente en los altos riscos o elevados árboles; claramente se hace presente cuando existe la muerte y desolación.

Yuc, el cervatillo, es el espíritu frágil y dócil, asustadizo y temeroso no se compromete acude con presteza a alimentarse y depende en todo de los demás; posee un excelente oído y olfato y sus sentidos siempre están prestos a poner en alerta a todos.

Kokay, el cocuyo, es el gran despreocupado está dispuesto a aparecer cuando se le necesita en lo más obscuro de la selva, da seguridad y esparce su alegre y maravillosa luz corriendo el riesgo de ser atrapado por sots', el murciélago.

Sot's, el murciélago, aparece con las sombras y detesta la luz, es feroz consumidor de insectos, vuela tan rápido que no se le ve, ensucia su morada y produce un olor penetrante y desagradable: de todos los animales es el que parece no tener cualidad alguna pues es un feroz exterminador.

Tunkulucho, el búho, es extremadamente limpio, ejecuta su cacería con rapidez y silencio impresionante, dejando sentir sólo el frío viento de sus alas, detesta el bullicio y adora la soledad es sabio, con la sabiduría de Kukulcán nuestro dios del viento a quien a veces representa, se le dice justo y entendido.

Och-kan, la boa, larga y regordeta sabe deslizarse sin prisa y hacerse de un suculento manjar que digiere lentamente, confía en su extraordinaria fuerza y en un impresionante mimetismos se confunde con lo que lo rodea, sabe también nadar en aguas profundas y lo observa todo con sus pequeños ojos.

Chac-moll, el puma en hermandad divina con balam, resulta el soberano, pues anuncia con feroces rugidos sus ataques, representa la nobleza guerrera que sojuzga pero no humilla, representa la inmolación y el sacrificio; quien pertenece a él no pertenece a nadie más, espera pacientemente pero al final sin remedio ataca y triunfa aún cuando ello le signifique la muerte, pues siempre deja en la lucha a otro igual y de su especie.

Caquix, la guacamaya, aturde a todos con su incesante parloteo, va y viene sin sentido con su inseparable consorte y sus amigos, termina su día en rotunda francachela quedando muchas veces desplumada; su imprudencia con los monos es tradicional y en más de una vez esto le cuesta la vida.

El zanate, engreído y altivo, es feroz defensor del área que habita y no duda en enfrentarse a los intrusos; posee cuando camina sobre la tierra húmeda, un paso justo y cadencioso y más de una vez resulta un presumido, enfrenta a su propia hembra y no duda en arrebatar el alimento a otros.

Más, muchos más animales fueron descritos por el H'men, pero Pedro Oxib-Pech,por alguna razón, sólo recordó los anteriores, como si estos tuvieran algo importante que ver con él.

El H'men terminó su larga charla diciendo: "Cuando un padre ha dado a su hijo su Coco Kaba adquiere una tremenda responsabilidad, durante el primer katún (20 años de 360 días exactos) de la vida de cada uno de sus hijos deberá preparar y moldear su temperamento y carácter, de acuerdo al propio del animal que su apodo representa, en el bien y el mal, haciendo énfasis en que todo lo bueno procede del supremo y lo malo de las desviaciones del propio individuo, que sólo respetando a la naturaleza y a todo lo que rodea al hombre podrá su hijo respetar dignamente su nombre y a la vida que lo origina"

Fue nuevamente un ave, un hermoso y gran zanate quien interrumpió sus pensamientos al bajar a beber en la cercana charca. El pajarraco negro oscuro de penetrantes y acuosos ojos se le quedo mirando friamente, sintió entonces la profunda herida de la negra chay (obsidiana) el miedo, pronto se repuso, pues a su mente vino la imagen de su Coco Kaba, Oxib-Pech (3 Cucarachas) y se dijo, es claro nada tengo que temer.




CAPITULO 2

La jornada comenzaba. Era aquel un nublado día de octubre, época en la que se presentaban los nortes (1), tan desagradables para Andrés Yuc Xotam. Vestía con elegancia, fina guayabera de lino, pantalones blancos de algodón, huaraches de cuero blando y panamá de palma; su estatura regular, más bien alta, denunciaba su ascendencia itzae; debajo de las mangas se dibujaban sus recios músculos de los otrora jugadores de pelota; al igual que su amigo Oxib-Pech poseía una sonrisa burlona y risa pronta con la que frecuentemente acompañaba sus características "bombas". (2)

A su lado silencioso trabajaba Pedro; entre ambos seleccionaban la aromática y fina madera de exportación. Formaban parte de un grupo selecto de siete, que en profundo silencio escuchaban y observaban al H'men. Afortunadamente para ellos Arcelio Nim-Ac (3), cacique principal del pueblo y capataz de la factoría, permitía el ancestral método de educación en donde, sólo a los hombres, se les daban los conocimientos de su raza, Nim-Ac estaba muy orgulloso de haber conseguido de don Juan Ordorica Cano, el viejo hacendado, la difícil autorización.

La lección era ahora de historia. Empleando un ancho y blanco tablón a manera de pizarra, marcaba con el carbón de leña claros trazos que acompañados de bellísimos glifos dejaban asombrados todos; entre el esfuerzo y el sudor entraban los conocimientos a las amplias y angulosas frentes.

El H'men había iniciado su plática con la introducción del libro del Itzmal "La Verdad se quedó así en forma de letra con los hombres, para ir saliendo cuando fuera tiempo. Estos libros son la casa de las palabras santas y guardan el secreto, bajo el poder de los hombres puros, escogidos y mandados por el más alto, Aquel a quién no se ve". (4)

Su primera narración, días antes impresionó profundamente a todos; había leído de los vetustos cueros de venado que siempre guardaba con él, pero sobretodo de su educada y prodigiosa memoria.

"Todo hombre maya desde Itzmal hasta Mani debe saber como ha sido castigado a través de los tiempos por la ambición, la crueldad, la soberbia, la lujuria y la muerte.

Somos lo que ahora somos por nuestra propia causa, nada nos ha sucedido, nada ha pasado sin que nosotros lo causemos.

Por lo tanto:

La ambición es llevada por un furioso viento./ La crueldad se apaga con el fuego./ El soberbio es cubierto por la tierra./ La lujuria es cubierta por las aguas./ Pero la muerte es la misma muerte".

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(1) Nortes.- Huracanes y tormentas frecuentes en el Golfo de México.
(2) Bomba.- Conjunto de frases rimadas con las que los yucatecos cuentan su chistes.
"Anoche soñé que era un mosquito,/ y cuando me acercaba a tí,/ me diste un manazo y me dejaste solito./ ¡Bomba!".
(3) Nim-Ac.- Jabalí.
(4) La Tierra del Faisán y del Venado, de Antonio Mediz Bolio. Costa-Amic, Editores. Quinta edición 1980. Pág. 30.




CAPITULO 3

Porfirio Balam Algeciras, el Tigre, descendió apresurado del Hummer (1) que, además de entorpecer el tránsito en la angosta calle de San Cristóbal, imponía con su semejanza de una enorme zompopo (2) cierto temor al resto de los vehículos. Con firmes pasos cruzó el viejo portal del edificio colonial que más que oficina pareciera una fortaleza. Saludando apenas a la regordeta secretaria se introdujo en el despacho del diputado federal el Licenciado Américo Chóm Luján diciendo:

- Quiubo compadre, buenos días.

Ambos personajes contrastaban con el tercero que sorprendido brincó en el sillón ante la intempestiva entrada. El Tigre tendría unos cincuenta años, bajo de estatura con un clásico perfil indígena, pelo negro al rape y recia musculatura, manejaba su cuerpo con soltura, no así Chom Luján, quien escondido atrás de unos gruesos espejuelos verdes, representaba más de sus treintisiete años cumplidos. El sorprendido Juan Álvarez Herrástegui, de indefinida y misteriosa edad, apariencia alegre, completamente calvo, bajo de estatura, lampiño y con una amplia, amplísima sonrisa, miraba con ojos que parecían atravesarlo todo.

- Quíubole, pásale déjame presentarte: el señor es nuestro técnico en computadoras el señor Gobernador acaba de mandármelo para que disque aprendamos eso del Internet.

En efecto, la oficina del Licenciado Américo tenía la apariencia de un extraño laboratorio en donde además de cajas de cartón, empaques tirados por el piso, equipos y multitud de cables se encontraban recargados en un muro los pomposos cuadros con las fotografías del presidente y gobernador salientes y sobre la amplia credenza los de los recientemente "electos".

- Mucho gusto, Juan Álvarez a sus órdenes mi General, estamos también para servirle en lo que a computadoras se refiere -sin casi mirarlo respondió el Tigre.
- Áh que mi licenciado no deja usted de sorprenderme con tanta mamada. A ver, de qué se trata ésto, mi amigo.

Volteando ligeramente el monitor de la flamante pentium esperó a que el general se sentara.

- Es muy simple señores, del manejador de programas escogen ustedes CHIAP 2 Internet apareciendo entonces las siguientes figuritas... Como ven se muestran ahora los programas básicos que nuestro Server maneja. Trumpet Winsock nos conecta con el Server, es decir, con las computadoras de su servidor a través del teléfono local, escuchen... Una vez logrado hacemos chiquita la pantalla y escogemos el programa que más nos convenga, en este caso el Explorer... En la tirita superior escribimos con pura minúscula: excelsior.com.mx/presidente..., y zás aparece todo sobre la toma de posesión del señor Presidente.
- Que a toda madre!, no te parece Chomsito, es para joder a cualquiera.
- En efecto mi querido y estimado General, así es.

Sin dejar de accionar hábilmente la máquina Herrástegui procedió a abrir una y otra fuente noticiosa, incluso en inglés y francés, idiomas que los tres dominaban.

- Mira si serán cabrones sólo falta que salgan noticias en el chontal (3) que dominas, Tigrito.

Nuevamente fueron pulsadas con rapidez las teclas, ahora le tocó al archivo de Eudora Mail mediante el cual estableció una amañada charla con su secretaria, de precisas y bien calculadas preguntas y respuestas.

- Mire Don Juanito, mañana mismo le mando a mi teniente de comunicaciones, Ramona Quijano, eso sí, nomás para enseñarle el dichoso Internet, porque ha de saber que está muy cachondita y dónde manda general no manda soldadito, entendido?
- Como cree usted, pregunte al señor. Diputado cómo trato a Amelia su secretaria.
- En fin señores me retiro, mañana regreso a dejarle, licenciado, todo conectado y a entregarle los manuales que me solicitó.

Tomó presuroso una amplia gabardina café obscuro y poniéndosela salió sin decir más.

El General pensó: "Este amigo parece uno de esos grandes y duros escarabajos cagoteros (4) ".

En la calle y bajo la pertinaz llovizna rodeada de neblina, el astuto hombrecillo pensó: "Ya la hicimos Marquitos, ya la hicimos, en no más de una semana estamos dentro de las computadoras del Estado Mayor Presidencial" y continuó cantando:

- Ramona, ta rarara, rara, ra... Ramona ...

Mientras tanto la plática en el despacho del diputado tomó un giro completamente diferente:

- Me urgía que te enteraras, en el parte de la mañana recibí órdenes precisas de poner en guardia a los pelones, por lo menos hasta el día último de noviembre, se temen problemas en los altos y quieren que se coloquen retenes a la entradas de Tuxtla y San Cristóbal con el pretexto de la droga.
- Pues ahora sí, Tigre, tengo que parar el nogocito de lo mismo, pasado mañana nos mandaban por avión el cargamento de Colombia.
- Precisamente es lo que no se debe hacer. Tengo preparados a dos quemados que se tenían que joder de todos modos y de esa forma matamos dos pájaros de un tiro, con la alternativa de la noticia de primera plana, no te parece?
- Pues sí, tienes razón, al cabo que de la chingada coca hay mucha.
- Sin embargo necesito que me prepares al munícipe no vaya a ser que los policías panzones metan su cuchara.
- No te preocupes, se puede organizar un pedo con la Guajirita y entre putas y borrachos no se darán cuenta de nada.

Agarró entonces el Tigre su práctico radio de campaña y llamó a su chofer, un mojado colombiano del puerto de Buenaventura, a quien apodaban Trapito porque siempre traía una franela al hombro con la que siempre estaba limpiando el Hummer.

- Adelante, adelante Trapito.
- Aquí Trapito, aquí Trapito mi General, cambio.
- Mira Trapito tráete el Hummer y recógeme con el licenciado, cambio.
- No hay vaina jefe, no hay vaina, nos vemos mas tarde ahí, cambio y fuera.

No perdió el tiempo el General, se despidió de su compadre y salió de su oficina con la misma prestancia y despreocupación con la que entró.

Por su parte Álvarez Herrástegui llegó a su oficina, saludó caballeroso a todos y entró apresuradamente a su oficina cerrando la puerta. Se despojó de la gabardina y con una pequeña toalla higiénica se seco la lustrosa y rosada calva.

Cometiendo su primer pecado ecológico del día al encender el aromático tabaco Dunhill de su pipa recordó algo que el General había dicho:

"Juanito, cómo no se inventa una pinche máquina que mate los mosquitos, eso sí que me haría falta".

Entonces penso en todo el mal que ese par animales cometía, rancherías arrasadas, quema de montes, siembra de mariguana, uso de la fuerza, violencia, extorsión, tortura y múltiples asesinatos. Eran eso, sólo y nada más que bestias.

Dejando a un lado sus pensamientos encendió su sofisticado y particular equipo de computo, se conectó al Internet, marcó un confidencial E-Mail y enlazando otro sofisticado programa escuchó íntegra la conversación que el diputado y el general habían sostenido. Sonrío. Nadie pero nadie, podría darse cuenta de lo que hábilmente había añadido al módem de la pentium, seguramente podría hacerlo también con las máquinas del Estado Mayor Presidencial en Chiapas.

Con calma tomó y buscó en el vetusto Quijote que tenía a su lado y encontró el párrafo que era clave. Marco un nuevo E-Mail y mandó el siguiente mensaje:

CAPITULO X: "- Paréceme, señor, que seria acertado irnos a retraer a alguna iglesia, que según quedó maltrecho aquel con quien os combatisteis, no será mucho que den noticia del caso a la Santa Hermandad y nos prendan".
Durito.

Apagando el equipo, continuó con el trabajo rutinario, el que encubría sus importantes actividades, seguro de que Marquitos recibiría el mensaje y cancelaría el alzamiento del
veinte de Noviembre, utilizando la primera fecha alterna.

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(1) Hummer.- Moderno vehículo militar de fabricación americana.
(2) Zompopo.- Grandes hormigas de la selva La Candona.
(3) Chontal.- Lengua primitiva de los altos de Chiapas y Guatemala.
(4) Escarabajo Cagotero.- Escarabajo de gran tamaño y caparazón muy duro, que forma grandes bolas de excremento las cuales guarda como alimento.




CAPITULO 4

Había quedado sola la oficina; afuera la lluvia continuaba y la niebla resultaba cada vez más densa. Álvarez Herrástegui tomó las cosas con calma, ordenó su escritorio y apagando las luces tras de sí, pasó a su modesta vivienda en la parte de atrás; encendió el calentón de petróleo, dispuso en una pequeña mesa el mantelito y los cubiertos, sacó del refrigerador lo necesario: jamón, mantequilla, leche, jitomate, lechuga y un pedazo de tocino, preparando un calentito café con leche y una apetitosa torta (1). Se dispuso entonces a devorarlo todo, inclusive el periódico "La Jornada" (2).

Distrajo su atención a la lectura la bella y aristócrata gata de angora, sonriendo al recordar su nombre, "Mariqueta" (3); le sirvió un suculento plato con leche. La gata, en realidad, estaba de paso, encargada quién sabe por cuanto tiempo por Jon; la había traído desde Aranzazu y al no poderla llevar a la selva lacandona se la dejó al buen Juanito.

Pasó entonces a su pequeño pero bien dotado taller y biblioteca. Juan se refugiaba en él para huir de la tristeza de su viudez. Desde hacía diez años había adquirido profundos conocimientos en filosofía, economía y política los que le permitían desarrollar su actividad encubierta empleando su carrera de contador para el manejo eficaz de su negocio.

La computadora adquirió vida y se manifestó con el alegre din dong de sus bocinas. El hombre conectó entonces el teléfono celular fijo, al módem. Las máquinas estarían en vigilia por las siguientes ocho horas.

El tiempo pasaba y "La Pentium" era hábilmente modificada, la tarjeta del módem fue manipulada, se agregaron y cambiaron varios chips y componentes y en el interior del disco duro fue introducido un complicado, pero indetectable programa base; por último, se agregó el diminuto micrófono que escucharía y permitiría grabar cualquier conversación.
Estaba lista para extraer la información vital.

Herrástegui no dejaba cabo suelto, esperaba tenerlo todo listo por la mañana; seguramente el general mandaría a la teniente Ramona y con ella también la probable solicitud de la nueva computadora.

"La Pentium" emitió nuevamente el sonido indicativo de la recepción de un fax.

Pulsados los comandos apareció el mensaje:

"La siguiente alternativa está dada". Sería bueno consultaras a Luisito:

CAPITULO 3
- ¿Quiere oírme un asunto, Miguelito?
- ¿Cuál, Sofía?
- ¿De dónde tomo el dinero para el gasto de mañana?

CAPITULO 4
- ¿ Sus primeras impresiones, Ilustrísima ?

Recordando de inmediato a Luis Spota en "Retrato Hablado" (4), comprendió que tendría que acudir a un "Confiteor Deo" con Don Samuel.

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(1) Torta.- Emparedado de pan blanco tipo español, "bolillo".
(2) La Jornada.- Diario de circulación nacional en México.
(3) Mariqueta .- Bolsa o morral de cuero, parecido a las bolsas de mujer por la que se atribuye el carácter de marica a quien la usa.
(4) "Retrato Hablado". Spota, Luis. Ed. Grijalbo. Primera edición 1975. Págs. 107, 116.




CAPITULO 5

Habían transcurrido tres meses. La larguísima historia trató sobre el nacimiento, el florecimiento y la muerte de muchas ciudades del mayab; primero las importantes y fastuosas: Tikal, Copán, Chichén, Itzá y Uxmal; después las misteriosas Cobá, Palenque y Kabha; siguieron las populosas Tulum, Labná, Mayapán y Maní y por último las predestinadas Xelahú (Aguas Calientes), fortaleza de los Names, Hochob y Dzibalché lugares de la poesía, las danzas y la vida. Muchas otras fueron nombradas pero sólo de las últimas surgió, nítida y precisa, la idea: "El castigo a la muerte es la misma muerte"

"El hombre creado del maíz había sufrido una y otra vez los terribles castigos: el furioso viento huracanado, el fuego de la sequía, el terrible terremoto y las aguas misteriosas que lo inundaron todo.
Pero el hombre fue peor que todo eso, exterminó paso a paso los bellos pastizales, la floresta pereció, el animal se volvió hosco ante el superior dominio del hombre, se infectaron las aguas, los cenotes (1) no fueron los de antes y se requirieron ofrendas y sacrificios, se agredieron unos a otros y la muerte fue la misma muerte."

El H'men dijo entonces:

Fue en Dzibalché donde se escribieron los más bellos poemas, fue exaltada la flor del bosque y la bella flor de la vida en las mujeres mozas pero también la tristeza, la guerra y la muerte.

Aquí en Dzibalché y también en Hochob fue donde el gran Chilám Balám invocó a nuestro dios Ah'Puch, dios de la muerte; se desataron entonces las terribles fiebres, los hombres y mujeres temblaron, dolieron los huesos y se sintió el frío, aún bajo el calor del sol o las hogueras.

Aparecieron nubes enormes de mosquitos, el agua de las ciénegas y cenotes se corrompió . Enfermaron y murieron por cientos los mayas.

Les dio impresionantes cifras: de 4.500,000 hombres y mujeres sólo quedaron 1.200.000 y de éstos apenas 80,000 guerreros quienes fueron los únicos que enfrentaron al hombre blanco y barbado.

Fue entonces cuando Oxib-Pech preguntó:

- Balám, Cuántos años han pasado desde que se fundó Dzibalché y cuántos desde que fue abandonada?

El H'men respondió:

-El portal del palacio de los guerreros lo muestra.

Dibujó los jeroglíficos con los numerales correspondientes diciendo:

"La ciudad fue fundada hace:
(3) Baktún, (9) Katún, (17) Tun, (11) Uin y (15) Kin. o sean 502.975 Kin (días)
Un poco más de 1.378 años".

"Y fue dejada después de la gran asamblea de los H'men, hace:
(15) Katún, (1) Tun, (2) Uin y (5) Kin. o sean 108.000 Kin (días)
297 Años exactos".(2)

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(1) Cenote.- Pozas muy amplias y profundas de agua dulce que se encuentran por debajo de las capas calcáreas de la península de Yucatán.
(2) Los periodos de tiempo en Maya se miden como sigue, en base vigesimal, la cual se corregía periódicamente con extremada exactitud para dar el calendario solar:

1 kin = o 1 día.
20 kin = 1 uin, o 20 días.
18 uinal = 1 tun, o 360 días.
20 tun = 1 katún, o 7.200 días.
20 katún = 1 baktún, o 144.000 días.
20 baktún = 1 pictún, o 2.880,000 días.
20 pictún = 1 calabtún, o 57.600.000 días.
20 calabtún = 1 kinchiltún, o 1.152.000.000 días.
20 kinchiltún = 1 alatún, o 23.040.000.000 días.

Esta última medida equivale a 63.123.287.67 años de 365 días.





CAPITULO 6

El día comenzaba más gris y frío que de costumbre en las estrechas calles de San Cristóbal, apenas iluminadas por las feas y discordantes luminarias. A las 5,30 de la mañana obscuras sombras se dejaban ver de vez en cuando y el sonido opaco de las vetustas campanas de la Catedral anunciaban la primera llamada a misa.

Álvarez Herrástegui se dirigía con paso lento al lugar de la llamada pensando cuidadosamente lo que habría de decir al obispo jesuita. El hombre era por demás difícil, conocedor de su grey y hábil político, siempre hacía preguntas embarazosas y de complicada respuesta, era importante no dejar cabo suelto. Al mismo tiempo que daba vuelta en la esquina de la plaza se dijo: "Joder, en verdad esto es
igual que una pinche confesada".

Al entrar en el amplísimo y mal alumbrado recinto la madera del piso gimió suavemente y el olor a parafina ahogó su respiración, de por sí permanentemente asmática: sin embargo, contempló embelesado los dorados retablos, la candilería y el enorme e impresionante altar. En respetuoso reflejo se santiguó.

El lastimero y profundo llanto de una joven mujer indígena se dejaba oír por todo el templo descalza y de rodillas frente al altar de la Virgen de Guadalupe era la imagen viva del pueblo adolorido y sojuzgado, de la miseria, la opresión y la ignominia; su atuendo chamula y las cintas de color en sus trenzas denotaban su origen y condición de viuda, cumplía la ancestral costumbre de plañidera, veinte largos y penosos días de lloro y luto, comiendo tortilla y bebiendo aguardiente hasta quedar aturdida, día tras día.

Al mismo tiempo, en el pequeño altar lateral se efectuaba un extraño ritual: un interminable cordón de zompopos (hormigas) iba y venía deshojando las hermosas y coloridas flores que lo adornaban, celebrando así el misterioso ciclo de la vida y de la muerte.

Juan se dirigió a la sacristía a enfrentar a su ominoso encuentro. Don Samuel que estaba completamente solo le miró entre asombrado y preocupado y le dijo:

- Qué le trae por aquí Juanito, un milagro de arrepentimiento o una encomienda de Marquitos?

Juan lo conocía desde hacía mucho tiempo cuando ambos estaban en el Patria, uno como seminarista y el otro como estudiante de bachillerato, juntos aprendieron leperadas, jugaron fútbol y platicaron de faldas; se estimaban y comprendían bien, pero se frecuentaban poco, como lo requería el estricto disimulo de sus actividades.

- Mira Samuel, tú sabes bien lo que me trae, necesito que me escuches en confesión, carajo!

La primera partida estaba ganada, por si sí o por si nó, Herrástegui confiaba en la firmeza con que el Obispo guardaba el secreto de confesión y pensó: "A Samuelito primero lo capan a que diga algo, no dudo incluso que ya le falte un cojón".

El sacerdote tomó la estola elaborada con hermosos dibujos indígenas, acercó dos sillas y sentándose se dispuso a escuchar:

- Mira Sam lo del 20 de Noviembre se pospuso para la fecha alterna y has de saber que entre Marcos y Tacho han juntado unas tres mil gentes, a todos se les está entrenando con armas largas y equipos de demolición, se tiene gentes de Reforma, Pichucalco, Ostucán, Tecpatán, Copainalá, Amatán, Simojovel, Yajalón, Pantelhó, Ococingo, Altamirano, Chiapas, Las Margaritas, La Soledad, Guadalupe Trinitaria e incluso de Tuxtla, Chiapa de Corzo, Comitán y de aquí de San Cristóbal.
- Bueno y a que viene el arrepentimiento?
- A que con tanta raza hacen falta armas y a la mejor hasta misiles tierra-tierra y tierra-aire, municiones y pertrechos de todo tipo, ropa, botas, pasamontañas, equipo de radio telefonía, computadoras para el enlace del Internet y no sé cuántas chingaderas más.
- Bueno, ustedes qué creen que es La Santa Madre Iglesia el Pentágono o qué?
- Mira Samuel, no te pido que me digas el dónde, sino el cómo y el cuándo, tenemos a nuestro L.C.C. Luis Ordorica Cano esperando instrucciones en México.
- Dame paciencia Dios mío... Mañana te doy respuesta por el canal acostumbrado.
- ¿Y la absolución qué?
- Vete en paz hijo mío, para que se pueda empezar pronto la guerra.

Salió entonces Juanito del templo, encendió la pipa y se dirigió a los portales en busca de un sabroso desayuno. No imaginaba lo inesperado del esperado encuentro con Ramona.





CAPITULO 7

Se iniciaba la caída de la tarde. Oxib-Pech se despojaba del mandil de cuero y los guantes de carnaza con los que se protegía las manos y el cuerpo del duro trabajo del aserradero, cuando fue sorprendido por las palabras del H'men:

- Mai (1), es necesario que me veas a solas, te espero cerca del cenote, date prisa.

Pedro se sorprendió, primero por que le llamaran por su antiquísimo apellido indígena y segundo por que el H'men rara vez se dirigía a alguien y menos lo requería en privado. Debía de tratarse de algo extraordinario; nuevamente sintió la negra chay del miedo.

Guardó sus cosas en el morral y se dirigió presuroso al lugar señalado. El cenote era amplio y profundo, en su orilla existía un pequeño altarsito de piedra con bellas inscripciones y una enorme cabeza de serpiente que representaba a Cuculcán (2); la frondosa vegetación lo cubría casi todo y las aguas verdes y profundas centelleaban de vez en vez cuando algún rayo de sol insidía oblicuamente sobre el espejo del límpido líquido; un suave rumor parecía darle vida, como si de lo hondo se escuchara al Brujo del Agua.

Mientras tanto el H'men había preparado una pequeña hoguera y colocado un xamach sobre el ardiente chah.

De pronto, sin cruzar palabra, el H'men dijo:

"El maya lee con sus ojos tristes lo que escriben las estrellas que pasan volando, lo que está escondido en el agua muerta del fondo de las grutas, lo que está grabado sobre el polvo húmedo de la sabana en el dibujo de la pezuña del ciervo fugitivo".

Y agregó:

"Pero muchas cosas vivieron en la memoria de los hombres y las repite la lengua, y habladas llegan hoy hasta los hijos del Mayab, para que no lo olviden, aunque no lo entiendan, pues ha de llegar la hora, en que, desde lo alto, vendrá a explicarlas una Voz". (3)

Esperó entonces que el asombrado muchacho tomara asiento junto a él para decir sin mediar más:

- Bienvenido a tu iniciación como H'men. A partir de esta noche serás ungido como el gran H'men de Dzibalché, desde ahora serás para el supremo consejo el gran Achkinmai (4) o gran sacerdote Mai, el sin nombre, o mejor, el por nombrar.

En efecto, él era un Mai de estirpe, heredero según su padre de los principales de su pueblo. Una vez más comprendió por qué era Oxib-Pech (tres cucarachas).

Pálido y tembloroso apenas escuchó las siguientes palabras del viejo.

- Sígueme, gran Mai, debes conocer ahora el gran secreto.

Poniéndose de pie caminó en dirección a lo más espeso de la selva recitando de memoria el siguiente versículo del Chilam Balam. (5)

"En el año noveno del 1 Ahau, el señor de los cielos y la tierra hará buena su palabra celestial, ¡oh padre!, vendrá sobre nosotros, sobre nuestras almas Hahal Ku (6), Deidad-verdadera; ellos son los que lo habrán querido, ¡oh padre! (7)

¿Quien será el Ah Bobat (8), quién será el Ah Kin (9), que pueda explicar rectamente las palabras de estos signos jeroglíficos?"

Mientras caminaban Pedro pensaba casi en voz alta: "Es la hora más peligrosa, casi anochece y los dos estamos completamente desarmados, cómo no perdernos, cómo resistir al feroz Balam o a la terrible Bac Ne' ?". (10)

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(1) Mai.- Apellido referente a un antiguo H'men de Dzitbalche.
(2) Cuculcán.- Nombre maya del dios náhuatl Quetzalcoatl o Serpiente Emplumada.
(3) Citas de la páginas 23 y 31 del libro, LA TIERRA DEL FAISÁN Y DEL VENADO.
(4) Achkinmai.- Nombre de un H'men mítico de los mayas y del que esperaban su llegada como profeta y justiciero.
(5) Chilam Balam.- Recopilación de la tradición oral de los mayas basada en las enseñanzas del sacerdote (chilam) Balam y de otros escritores; el nombre que se le da es genérico.
(6) Hahal Ku.- Nombre que los gobernantes y sacerdotes daban a un dios único y al que se dirigían en singular o en plural pero como uno solo; a este dios sólo lo conocían estos, el resto de las divinidades era para el uso del pueblo y les servían para dominarlos.
(7) EL LIBRO DE LOS LIBROS DE CHILAM BALAM, traducción de sus textos paralelos por Barrera Vásquez, Alfredo y Rendón, Silvia. Fondo de Cultura Económica. Tercera reimpresión (Colección Popular), 1972.
(8) Ah Bobat.- Sacerdote con características de profeta.
(9) Ah Kin.- Sacerdote de alta jerarquía perteneciente a la clase dirigente, considerado miembro de la Casta Divina.
(10) Bac Ne'.- Serpiente muy venenosa a la que también se le conoce por su apariencia como la Cuatro Narices.




CAPITULO 8

La concurrencia no podía ser peor pensó Juan Álvarez Herrástegui al entrar al café de los portales de la plaza; afortunadamente había tenido la precaución de usar una pequeña puerta lateral al salir de la Catedral y seguramente no fue visto por nadie.

Trataba de pasar desapercibido cuando una aguardentosa voz lo interpeló.

- Oigame licenciado, desde cuándo carajos no me saluda?

La misma no correspondía para nada con el personaje. Era este un hombretón entrado en años, rubicundo y albino, de grandes y espesos bigotes manchados por el tabaco; vestía botas militares, pantalón tejano, camisa de lana a cuadros rojos, verdes y negros, amplia chamarra de cuero y pistola al cinto; fumaba un grueso y apestoso puro; respondía al nombre de Pablo Martens Lastra, conocido hacendado de los altos, del que se decía poseía los mejores cafetales de la región.

De ascendencia alemana tenía una larga historia por detrás: su padre había llegado a la región poco después de la primera guerra y pronto se casó con una bella chiapaneca a la que convirtió al luteranismo; tuvo dos hijos, Juan Antonio y él: el primero fue juventud nazi, estudiante en la Sorbona y paradójicamente, sacerdote jesuita; la madre había muerto al nacer Pablo y el viejo, hundido en la bebida, se había suicidado cuando él apenas tenía siete años, heredando las tierras y la fortuna de la familia.

Los otros dos acompañantes eran: Rómulo Zanate Ortega, teniente de infantería del Ejército mexicano y el ya conocido Américo Chom.

Estaban en una mesa que prácticamente le cerraba el paso por lo que no le quedó más remedio que saludar:

- Buenos días Don Pablo, buenos días mi Teniente, buenos días Lic.
- Buenos días, -contestaron los tres-.

Por fortuna para Juan la charla había terminado. Escogió un lugar apartado y se refugió en las armas de rutina: un fino y aromático café, su Dunhill y el periódico "La Jornada" del día anterior.

Con el fin de hacer algo de tiempo desayunó unos sabrosos tamales de mole negro y un enorme vaso con jugo de naranjas frescas. Sin embargo, la incómoda compañía siguió como si nada, con sus soeces gritos en un chacoteo de caquix (1) que molestaba a todos.

Armándose de paciencia abandonó el diario, renovó el tabaco de su pipa, liquidó la cuenta y se dispuso al encuentro.

- Señores que tengan buen día.
- No olvide mis manuales Juanito.
- Cuídese.
- Que no se le atore nada.

Esto último lo dijo Don Pablo con todo dolo y doble sentido, a lo que los otros dos hicieron un comentario por lo bajo y emitieron sonoras carcajadas.

Indiferente pero molesto Herrástegui salió apresuradamente rumbo a su oficina.

En el camino pensó: estos de por sí solos, son un problema, juntos son una madre completa, tendré que cuidarme, ese Chóm, sobre todo, algo se sospecha.

Esa madrugada, antes de salir a su encomienda, había preparado y empacado cuidadosamente la computadora que arregló. Los empaques eran los originales de fábrica y los sellos de aduana auténticos, los primeros obtenidos directamente de la factoría en Dallas y los segundos del vista aduanal en Ciudad Hidalgo, Chiapas.

Abrió la puerta y entró a su despacho. La sorpresa fue mayúscula, sentada en su sofá estaba una bellísima muchacha, Ramona ...

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(1) Caquix.- Guacamayas, especie de papagayos rojos.




CAPITULO 9

Luis Ordorica Cano se despertó como todos los días, apenas despuntaba el alba. Los tordos que por cientos o quizás millares pernoctaban en los recortados laureles de la India, resultaban un preciso y regular despertador; la alharaca que armaban era tremenda, todos al unísono parecían darse los buenos días.

El alto balcón colonial de su recámara daba justo al jardín Guerrero, frente al palacio municipal y a las no muy recomendables oficinas de la PJF (1). Ese domingo, pensó Luis, era el último para ambos giros negros, pues los primeros serían ahuyentados por instrucciones del gobernador mediante un aparato de ultrasonido que los alejaría, los segundos pajarracos, los perjudiciales, iban a ser mudados a un nuevo edificio por los rumbos del estadio Corregidora.

Sin embargo, para Luis ambas expulsiones eran negativas, aún cuando las comprendía necesarias; la primera significaba, además de perder su despertador, el dejar de contemplar el agradable panorama de las ondulantes parvadas que descendían como ríos negros a los frondosos árboles, contrastando con el rojizo atardecer; la segunda, era la de dejar de ver a Apolinar Ledesma Orduña, primer comandante, destacado en el estado de Querétaro y con el cual precisamente desayunaría.

En efecto, las autoridades habían decidido mudar a los pájaros dado que todos los días se hacía necesario limpiar los pisos de cantera y las bancas del jardín y a los otros por problemas de espacio y tránsito vehicular.

Después del baño y la rasurada de costumbre Luis se enfundó en sus "levis" y en una coloreada camisa de manga corta y con un gesto característico de estudiante se echó a la espalda un fino suéter de alpaca blanca; anudando al frente las mangas salió presuroso a su cita.

Tendría unos veintidós años, de complexión robusta era más bien bajito, como todos los yucatecos; con la piel muy blanca y facciones europeas, procedía de una familia de abolengo en la península, a la "Casta Divina" (2); acababa de recibirse como Licenciado en Ciencias de la Comunicación en el Tec de Monterrey Campus Querétaro (3), excelente estudiante, deportista y orador, dominaba por igual el francés el inglés, el castellano y el maya.

Al entrar a La Mariposa (4) ya lo esperaba Ledesma, quien vestido de civil fumaba calmadamente un cigarrillo.

- Quiubo hermano, listo para el cambio.

Le dijo Luis.

Desconcertado Apolinar titubeó para contestar pero al final respondió:

- Sí, no me queda más remedio. Y tu qué, te quedas o te vas con los bochitos? (5)
- No se, la verdad no se, lo he estado pensando, los Escoffié me ofrecen chamba en una de sus radiodifusoras pero...

Una flaca mesera los interrumpió:

- Qué se desayunan los señores?
- Para mi unas enchiladas verdes, un café y un jugo de papaya, dijo Luis.
- Para mi unas queretanas y más café respondió Apolinar.
- Como te decía, aún no me decido, ahora mismo tengo cita con un cura...
- Con un cura, no mames Luis, no me digas que te gustan las sotanas.
- No hombre, para nada, lo que pasa es que me gustaría hacer algo de labor social y una compañera, Gaby, me recomendó que hablara con uno. Me dijo no se qué de comunidades de base, me pareció interesante y quiero ver de que se trata.
- Pues ten cuidado y no te vayan a dejar más persignado de lo que eres.

Ambos siguieron platicando, mientras desayunaban, de lo enredado que estaba el país por el asesinato de Luis Donaldo Colosio (6) y de lo que ambos creían que podría ocurrir.

Despertó de pronto el radio portátil Motorola del comandante:

- Aquí jabato para aguilita, aquí jabato para aguilita, cambio...
- Aquí aguilita, cambio...
- Mi comandante tenemos un catorce veintitrés a la salida a Celaya, cambio...
- Diez cuatro, salgo para allá, cambio y fuera...

Apolinar se limpió la boca con una servilleta y se arregló el fino bigotito como si fuera a una fiesta, diciendo apresuradamente al mismo tiempo que salía.

- Nos vemos mochilita. (7)
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(1) PJF.- Policía Judicial Federal.
(2) Casta Divina.- Clase social dominante para los mayas, normalmente empresarios ricos, políticos, etcétera, sean estos de origen maya o no, pero que hablan el maya como segunda lengua.
(3) Tecnológico de Monterrey.- Importante institución de estudios superiores con matriz en Monterrey y filiales en varios estados de la república mexicana.
(4) La Mariposa.- Antiguo restaurante, dulcería, pastelería y heladería de Querétaro.
(5) Bochito.- Forma amable en que se denominan los mayas y yucatecos, equivale al mano o manito del centro de México.
(6) Luis Donaldo Colosio Murrieta.- Candidato a la presidencia por parte del partido oficial PRI, asesinado en Tijuana.
(7) Mochilita.- De mocho, persona apegada a las cosas de iglesia.




CAPITULO 10

El H'men se detuvo de pronto frente a una gran mata de la cual cortó varias hojas, diciendo...

- Esta es la maravillosa Beec (1), mírala con cuidado como deberás mirar las restantes que te mostraré, por medio de ellas conocerás el gran secreto.

Pedro no entendía nada pero tampoco respondió. Aquello le parecía fuera de lógica; la selva comenzaba a musitar el lenguaje de la noche, las bandadas de pericos surcaban graznadoras el cielo que, poco a poco, enrojecía el azul verde de la tarde. Su intranquilidad crecía.

El viejo sacerdote continuó, se detuvo ante un pequeño árbol, desprendió un pequeño plato de barro y dijo...

- Oxib-Pech, toma con respeto el Pom (2), el que arde y distribuye el aroma de tu alma.

Dos veces más se detuvieron, recogieron bellas y extrañas flores: La Lol-Chvcvm (3) y la Lol-VÉVI (4); continuaron cortando algunas otras hierbas: La Pomol-Chi (5), la Bacalche (6) y la misteriosa y prácticamente desconocida Tikal-Tikal-O-Hom (7).

Por último Pedro tuvo que trepar a un fino árbol el Caatzim (8) para recoger otro recipiente con resina y después cortar un tronco fresco de H'bohom (9).

Nuevamente el astuto Balam ordenó...

- Abre con tu cuchillo un hueco debajo de aquella roca, sólo un auténtico Mai encontrará la cristalina Hiib-Took (10).

Pedro logró sacar un costalito de aquella dura piedra no sin antes empapar todo su cuerpo por el sudor del esfuerzo. Por fin habían terminado.

El firmamento rojo como la sangre destacaba sobre el perfil negro, negrísimo de la selva que los rodeaba. Oxib-Pech caminaba asustado pero a la vez no cabía en su asombro, sus ojos lo veían todo como si fuera de día, ningún animal les molestó nada, absolutamente nada, se oía sólo el rumor de sus pasos que les seguía.

Ya de noche llegaron al pequeño altar junto al cenote. El fuego crepitaba alegremente, el sacerdote dispuso todo y hábilmente molió los ingredientes formando una extraña y olorosa pasta, extrajo por un lado los jugos y por otro lado asó en el xamach hasta obtener junto con el polvo de la roca cristalina una especie de talco, agregó a los jugos una buena porción de alcohol de caña...

Todo fue cuidadosamente aprendido por el muchacho: las cantidades, el orden de incorporación de los ingredientes, etcétera.

El H'men ordenó a Oxib-Pech que se desnudara, por un momento temió ser sacrificado: el lugar, la soledad y la hora eran propicios.

- Ponte de pie para ser ungido. Desde ahora tendrás nombre "H'men Oxib-Pech Yum Kax."

Un fuerte estremecimiento le recorrió todo el cuerpo, aquello significaba el tener un gran nombre, nada más ni nada menos que el de "Señor de los Bosques", el nombre del dios de la estela mayor de Dzibalche.

Le frotó todo el cuerpo con la loción que había preparado y echó al fuego el polvo, de inmediato un agradable aroma lo invadió todo.

- Ahora recita conmigo la oración al Señor de todo lo pasado lo presente y lo futuro, al único dios de todos los hombres...

De los viejos cueros leyeron...

1. "IN YVMILEEX-CIN (11)
2. vengo completamente
3. inclinada la frente
4. de mi rostro. Días
5. nueve hay que no he tocado
6. ni visto mujer,
7. ni he permitido que llegue
8. el mal pensamiento
9. a mi mente. Pobre
10. porque vengo
11. con mis nuevas
12. bragas, mi nueva
13. cobija pectoral.
14. Así tambien, como habréis
15. de ver padre mio yo
16. no busco la maldad
17. de pecado ante
18. vuestra vista, mi Verdadero
19. YVM-HVM-NAB-KV (12)
20. por eso estando pura,
21. albeante
22. mi alma, vengo
23. a verte en tu lugar,
24. porque a ti
25. entrego por entero
26. mi voluntad y
27. mi pensamiento aquí sobre
28. la tierra. Sólo
29. en ti enteramente
30. confío aquí en
31. el mundo.
32. Porque tú,
33. NOHOCHIL-KIN (13)
34. das el bien aquí
35. sobre la tierra a
36. todas las cosas
37. que tienen vida;
38. porque tú
39. estás puesto
40. para sostener esta tierra
41. donde viven
42. todos los hombres
43. y tú eres
44. el verdadero redentor
45. que da el bien." (14)

Al terminar la ceremonia Oxib-Pech recibió una encomienda.

- Desde ahora en tu pueblo y a donde quiera que fueras debes enseñar el uso generalizado del perfume y el copal pues es el sagrado aroma de tu alma y de tu dios.

En el camino a casa todo a su alrededor le pareció bello y fragante. Pedro notó que ningún mosquito le picaba.
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(1) Beec.- Ehretia tinofilia, borraginácea.
(2) Pom.- Copal, la resina de la burserácea Protium copal, productora de incienso.
(3) Lol-Chvcvm.- Flor intensamente roja de una leguminosa (Chucum, Pithecolobium).
(4)Lol-VÉVI.- Jazmín de perro, flor blanca (Tabernaemontana amygdalifolia).
(5) Pomol-Chi.- Planta eufobiácea (Jatropha Gaumeri).
(6) Bacalche.- Planta borraginácea (Bourreria pulchra).
(7) Tikal-Tikal-O-Hom.- Planta desconocida nombrada en escritos mayas.
(8) Caatzim.- Planta leguminosa (Prosopis Chilensis), productora de resina medicinal.
(9) H'bohom.- Arbol borragináceo (Cordia Generascanthus).
(10) Hiib-Took.- Forma cristalina de la roca caliza de la península de Yucatán.
(11) IN YVMILEEX-CIN.- Mi padre: yo.
(12) YVM-HVM-NAB-KV.- Padre Único Dios.
(13) NOHOCHIL-KIN.- ¡Oh, Gran Sol!
(14) Barrera Vázquez, Alfredo. EL LIBRO DE LOS CANTARES DE DZITBALCHÉ. Una traducción fiel de los Documentos. Ediciones del Ayuntamiento de Mérida, Yucatán, México.1979/1981. Cantar 6. Páginas 73 y 74.


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